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Se descubre un gran tesoro: la Biblia de Magdeburgo

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Los testigos de Jehová
aman la Biblia.
Mucho antes de que comenzaran
con la enorme tarea
de traducir la Biblia,
los Testigos compraron licencias
para imprimir traducciones
que ya existían.
Y luego, en la década de los 50,
la Watchtower
Bible and Tract Society
imprimió la primera Biblia
traducida por los testigos de Jehová,
la Traducción del Nuevo Mundo
de las Santas Escrituras.
Bueno, eso creíamos.
Pensábamos que era
la primera traducción
que los Testigos habían hecho.
Exacto.
En septiembre de 2017,
el Departamento de Museos
de la central mundial
recibió una Biblia donada
por un hermano de Alemania.
El hermano, además,
adjuntó una carta
en la que hablaba
sobre una peculiar Biblia
impresa en 1934 en Magdeburgo,
que es donde se encontraban
la sucursal y la imprenta
de la Watchtower Bible and Tract Society
en Alemania.
Esta Biblia
no la conocía casi nadie,
y los pocos que la conocían
creían que era una obra hecha
sin la autorización del presidente
de la Sociedad en aquel tiempo,
el hermano Rutherford.
Para 1934,
Hitler ya estaba persiguiendo
a los testigos de Jehová de Alemania.
Las autoridades nazis
habían prohibido nuestra obra,
habían confiscado y quemado
65 toneladas de nuestras publicaciones
y ya habían clausurado
en varias ocasiones
nuestra imprenta
y nuestra sucursal de Magdeburgo.
Quizás eso explique
por qué la Biblia de Magdeburgo
no tenía la página de editores típica
con la información
sobre quién la publicó,
quién la tradujo,
y dónde y cuándo
se había impreso.
Pero en la parte de abajo
de una de las últimas páginas
se puede leer lo siguiente,
en letras pequeñas:
“Impresión: Watchtower
Bible and Tract Society, Magdeburgo”.
Es interesante
que, el 13 de septiembre de 1934,
el Ministerio del Interior alemán
le dio permiso
a la sucursal de Magdeburgo
para que volviera
a imprimir y a distribuir biblias.
Ahora bien, todo el mundo sabía
que en cualquier momento
podían volver a cerrar la sucursal,
quizá permanentemente.
¿Qué pudieron hacer los hermanos
en el poco tiempo que tuvieron?
La sucursal de Magdeburgo
le informó a Rutherford
que tenía en su poder
un manuscrito del Nuevo Testamento
listo para imprimir,
y que casi se había terminado
de traducir el Viejo Testamento.
En octubre de 1934,
Rutherford aprobó la impresión
de 100.000 ejemplares.
Pero el tiempo
se estaba acabando.
El 6 de agosto de 1935,
el hermano Rutherford
recibió esta carta.
Les leo: “El 10 de julio por la tarde,
aparecieron algunos agentes
de la policía secreta de Berlín
y de Magdeburgo,
y clausuraron la fábrica,
las habitaciones
y las oficinas de Magdeburgo.
Cerraron todas las estancias
de la fábrica
y confiscaron la propiedad
y el dinero de la Sociedad.
Varios miles de biblias
se estaban encuadernando
y el resto ya estaban impresas”.
Es una lástima
que solo unas pocas biblias
sobrevivieran a aquel ataque
de los nazis.
Finalmente, en noviembre de 2017,
después de buscar y buscar,
conseguimos tres ejemplares
de la Biblia de Magdeburgo.
En ese momento
todavía no comprendíamos
la importancia que tiene esta Biblia
en la historia
de la traducción y la impresión
que ha hecho nuestra organización.
No se trataba de una simple copia
de otras traducciones,
sino de una traducción fresca,
original y muy moderna.
El nombre de Jehová
aparece muchas veces
en las Escrituras Hebreas
y también en las notas
de las Escrituras Griegas Cristianas.
Además, las Atalayas en alemán
citaban de esta Biblia de Magdeburgo.
Ha pasado casi un siglo,
pero el lenguaje que usa
sigue siendo fácil de entender
para los lectores alemanes.
Esta traducción de la Biblia
tiene una historia increíble.
Comparada con otras Biblias,
se imprimieron muy pocas copias
y se distribuyeron todavía menos.
Además, se produjo
en muy poco tiempo
y en circunstancias muy peligrosas.
A pesar de ser un gran tesoro,
su historia permaneció oculta
durante muchas décadas.
Que sepamos,
la Biblia de Magdeburgo
es la primera Biblia traducida y editada
por los testigos de Jehová,
y es incluso anterior
a la Traducción del Nuevo Mundo.
Esta Biblia sobrevivió
a la época de la persecución nazi
y ahora forma parte
de nuestro museo de la Biblia
en Warwick.
Esta traducción
es un ejemplo vivo
de las palabras que se registran
en Isaías 40:8:
“Aber Jehovas Wort bleibt ewiglich!”.