00:00:03
Una noche la policía
entró en nuestra casa.00:00:06
00:00:07
Derribaron la puerta a patadas00:00:09
00:00:10
y rompieron las ventanas.00:00:12
00:00:21
Nos dijeron que se iban
a quedar con la casa,00:00:24
00:00:24
que ya no era nuestra.00:00:26
00:00:27
Desde ese día siempre estaba enojado,00:00:30
00:00:30
muy enojado,00:00:31
00:00:31
y me prometí a mí mismo
que haría lo que fuera00:00:35
00:00:35
para conseguir justicia y libertad.00:00:38
00:00:40
El apartheid dividía
a las personas.00:00:42
00:00:42
Por ejemplo, los blancos
recibían una educación,00:00:46
00:00:46
y los negros recibían otra.00:00:48
00:00:48
La educación
que recibíamos los negros00:00:51
00:00:51
era de un nivel muy bajo.00:00:53
00:00:55
Cuando el Gobierno
hacía el presupuesto,00:00:57
00:00:57
la mayor parte del dinero
iba para los blancos.00:01:00
00:01:00
Esto se veía incluso en las escuelas.00:01:03
00:01:03
Los salones de clases de los negros00:01:05
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estaban a reventar,00:01:07
00:01:07
nada que ver
con los de los blancos.00:01:09
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Cuando era joven,00:01:11
00:01:11
decidí que quería ser abogado00:01:13
00:01:13
porque quería usar la ley
para luchar contra el apartheid.00:01:17
00:01:17
Pero mi punto de vista cambió00:01:20
00:01:20
después de que nos quitaran la casa00:01:22
00:01:22
y nos trataran
con tanta crueldad.00:01:25
00:01:25
Ahora quería
una solución rápida,00:01:27
00:01:27
algo que nos ayudara
a encontrar paz,00:01:30
00:01:30
que nos ayudara a encontrar
libertad y justicia.00:01:34
00:01:34
Así que me uní
a una organización política.00:01:39
00:01:39
Crucé la frontera
para entrar a otro país00:01:42
00:01:42
y allí recibí entrenamiento militar.00:01:45
00:01:46
Ellos me nombraron comandante00:01:48
00:01:49
y me pusieron a cargo
de un grupo de soldados00:01:51
00:01:51
que luchaba por la libertad.00:01:53
00:01:59
Como comandante,00:02:01
00:02:01
tenía que buscar
lugares secretos00:02:03
00:02:03
donde pudiéramos
almacenar nuestras armas00:02:07
00:02:07
y también entrenar
a los que querían unirse00:02:09
00:02:09
a nuestra organización.00:02:11
00:02:16
Los preparábamos00:02:17
00:02:17
para que formaran parte
de nuestro grupo guerrillero.00:02:20
00:02:22
Les enseñábamos a usar armas
y diferentes explosivos00:02:26
00:02:26
que teníamos almacenados
en esos lugares.00:02:29
00:02:31
Era un hombre muy cruel
que no respetaba a nadie00:02:36
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ni le tenía miedo a nada.00:02:38
00:02:38
Me sentía decepcionado
porque, como organización,00:02:43
00:02:43
yo esperaba que hubiera
unidad entre nosotros,00:02:47
00:02:47
ya que todos teníamos
el mismo objetivo.00:02:50
00:02:51
Pero no,00:02:52
00:02:52
había mucho odio,
había mucho prejuicio00:02:57
00:02:57
y muchas peleas.00:02:59
00:03:00
Mi esposa ya era
testigo de Jehová.00:03:03
00:03:03
Ella me propuso00:03:05
00:03:05
que alguien viniera
a darme clases de la Biblia,00:03:08
00:03:08
y yo acepté.00:03:10
00:03:11
Así que una hermana
empezó a venir a hablarme00:03:15
00:03:14
de las buenas noticias
del Reino de Dios.00:03:17
00:03:18
Pero no me gustó nada00:03:20
00:03:20
cuando me dijo
que el Reino de Dios00:03:23
00:03:23
iba a destruir a todos
los otros gobiernos,00:03:26
00:03:26
incluyendo mi organización política.00:03:29
00:03:33
Me enojé tanto00:03:34
00:03:34
que empecé
a hablarle muy mal,00:03:37
00:03:37
pero ella siguió sonriendo,00:03:40
00:03:40
nunca me gritó00:03:41
00:03:41
y ni siquiera me contestó mal.00:03:43
00:03:43
Eso me sorprendió
y me impresionó mucho.00:03:47
00:03:49
Me invitaron al Salón del Reino.00:03:52
00:03:52
Allí me llamó mucho la atención
que todos participaban.00:03:58
00:03:58
Incluso los niñitos
levantaban su mano00:04:02
00:04:02
y respondían con sus propias palabras.00:04:05
00:04:06
Se notaba que todos estaban
bien preparados y muy atentos,00:04:10
00:04:10
porque sus comentarios
eran muy atinados;00:04:13
00:04:13
encontraban los textos
de la Biblia rapidísimo.00:04:16
00:04:16
Yo, que fui a la universidad,
no podía hacer eso.00:04:20
00:04:20
Así que pensé:00:04:21
00:04:21
“¡Guau! Yo quiero ser como ellos”.00:04:24
00:04:25
También vi que la educación que recibían
en la organización de Jehová00:04:29
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era de muy buena calidad,00:04:32
00:04:32
comparada con la que recibíamos
durante el apartheid,00:04:36
00:04:36
que era muy mala.00:04:37
00:04:40
He aprendido que confiar
en las personas es inútil,00:04:44
00:04:44
es “perseguir el viento”,00:04:46
00:04:46
pero confiar en Jehová Dios
nos hace felices.00:04:50
00:04:53
Desde que era niño,00:04:55
00:04:55
lo que más quería
era encontrar la libertad,00:04:58
00:04:58
también encontrar la paz
y ser una persona feliz.00:05:02
00:05:03
Pero no pude conseguir nada de eso00:05:05
00:05:05
hasta que entré
al Salón del Reino.00:05:08
00:05:08
Allí encontré verdadera libertad,00:05:11
00:05:11
verdadera justicia
y verdadera felicidad,00:05:15
00:05:15
y allí me enseñaron
lo que realmente es el amor.00:05:18
00:05:21
Mi vida ha cambiado totalmente.00:05:24
00:05:24
Ahora soy amigo de Jehová.00:05:26
00:05:28
Y esa amistad me ha convertido
en una persona cariñosa,00:05:32
00:05:33
una persona que se pone
en el lugar de otros,00:05:35
00:05:36
que se esfuerza por ser humilde00:05:39
00:05:40
y por vivir en paz
con los demás.00:05:42
00:05:44
Me he vestido por completo
con la nueva personalidad.00:05:48
Moses Maphoto: Encontré verdadera felicidad
-
Moses Maphoto: Encontré verdadera felicidad
Una noche la policía
entró en nuestra casa.
Derribaron la puerta a patadas
y rompieron las ventanas.
Nos dijeron que se iban
a quedar con la casa,
que ya no era nuestra.
Desde ese día siempre estaba enojado,
muy enojado,
y me prometí a mí mismo
que haría lo que fuera
para conseguir justicia y libertad.
El <i>apartheid</i> dividía
a las personas.
Por ejemplo, los blancos
recibían una educación,
y los negros recibían otra.
La educación
que recibíamos los negros
era de un nivel muy bajo.
Cuando el Gobierno
hacía el presupuesto,
la mayor parte del dinero
iba para los blancos.
Esto se veía incluso en las escuelas.
Los salones de clases de los negros
estaban a reventar,
nada que ver
con los de los blancos.
Cuando era joven,
decidí que quería ser abogado
porque quería usar la ley
para luchar contra el <i>apartheid.</i>
Pero mi punto de vista cambió
después de que nos quitaran la casa
y nos trataran
con tanta crueldad.
Ahora quería
una solución rápida,
algo que nos ayudara
a encontrar paz,
que nos ayudara a encontrar
libertad y justicia.
Así que me uní
a una organización política.
Crucé la frontera
para entrar a otro país
y allí recibí entrenamiento militar.
Ellos me nombraron comandante
y me pusieron a cargo
de un grupo de soldados
que luchaba por la libertad.
Como comandante,
tenía que buscar
lugares secretos
donde pudiéramos
almacenar nuestras armas
y también entrenar
a los que querían unirse
a nuestra organización.
Los preparábamos
para que formaran parte
de nuestro grupo guerrillero.
Les enseñábamos a usar armas
y diferentes explosivos
que teníamos almacenados
en esos lugares.
Era un hombre muy cruel
que no respetaba a nadie
ni le tenía miedo a nada.
Me sentía decepcionado
porque, como organización,
yo esperaba que hubiera
unidad entre nosotros,
ya que todos teníamos
el mismo objetivo.
Pero no,
había mucho odio,
había mucho prejuicio
y muchas peleas.
Mi esposa ya era
testigo de Jehová.
Ella me propuso
que alguien viniera
a darme clases de la Biblia,
y yo acepté.
Así que una hermana
empezó a venir a hablarme
de las buenas noticias
del Reino de Dios.
Pero no me gustó nada
cuando me dijo
que el Reino de Dios
iba a destruir a todos
los otros gobiernos,
incluyendo mi organización política.
Me enojé tanto
que empecé
a hablarle muy mal,
pero ella siguió sonriendo,
nunca me gritó
y ni siquiera me contestó mal.
Eso me sorprendió
y me impresionó mucho.
Me invitaron al Salón del Reino.
Allí me llamó mucho la atención
que todos participaban.
Incluso los niñitos
levantaban su mano
y respondían con sus propias palabras.
Se notaba que todos estaban
bien preparados y muy atentos,
porque sus comentarios
eran muy atinados;
encontraban los textos
de la Biblia rapidísimo.
Yo, que fui a la universidad,
no podía hacer eso.
Así que pensé:
“¡Guau! Yo quiero ser como ellos”.
También vi que la educación que recibían
en la organización de Jehová
era de muy buena calidad,
comparada con la que recibíamos
durante el <i>apartheid,</i>
que era muy mala.
He aprendido que confiar
en las personas es inútil,
es “perseguir el viento”,
pero confiar en Jehová Dios
nos hace felices.
Desde que era niño,
lo que más quería
era encontrar la libertad,
también encontrar la paz
y ser una persona feliz.
Pero no pude conseguir nada de eso
hasta que entré
al Salón del Reino.
Allí encontré verdadera libertad,
verdadera justicia
y verdadera felicidad,
y allí me enseñaron
lo que realmente es el amor.
Mi vida ha cambiado totalmente.
Ahora soy amigo de Jehová.
Y esa amistad me ha convertido
en una persona cariñosa,
una persona que se pone
en el lugar de otros,
que se esfuerza por ser humilde
y por vivir en paz
con los demás.
Me he vestido por completo
con la nueva personalidad.
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