00:00:03
Tuve una infancia muy normal.00:00:05
00:00:05
Mis padres eran muy cariñosos,00:00:07
00:00:08
pero siempre tuve la sensación
de que me faltaba algo.00:00:12
00:00:15
Simplemente no era feliz.00:00:17
00:00:22
Cuando era un niño,
me encantaba la música.00:00:25
00:00:32
Comencé a cantar en un coro00:00:33
00:00:33
y participaba en muchos
concursos de canto.00:00:36
00:00:52
Cuando cantaba,
me sentía especial.00:00:56
00:00:59
Por alguna razón,00:01:01
00:01:01
se me metió en la cabeza
que, si no llegaba00:01:04
00:01:04
a ser un cantante famoso,00:01:06
00:01:06
nunca sería feliz.00:01:08
00:01:09
Pasaron los años,00:01:10
00:01:10
y me di cuenta
de que siempre estaba triste.00:01:13
00:01:15
Así que fui al psiquiatra,00:01:17
00:01:17
y lo que me diagnosticó fue depresión.00:01:20
00:01:22
A partir de entonces,00:01:24
00:01:24
la música se convirtió casi
en una obsesión para mí.00:01:27
00:01:29
Seguí yendo a clases de canto,00:01:31
00:01:31
y mi profesor me animó a estudiar
en la Escuela Victoriana de las Artes.00:01:36
00:01:37
En esa época,00:01:38
00:01:38
pude interpretar algunas óperas
en pequeños teatros,00:01:42
00:01:42
y era muy divertido.00:01:43
00:01:43
Gracias a eso,00:01:45
00:01:45
conseguí un título
de postgrado en ópera.00:01:47
00:01:48
Pero aun así seguía sintiendo00:01:50
00:01:50
que me faltaba algo.00:01:52
00:01:55
Estaba totalmente convencido
de que, si llegaba a ser famoso,00:01:59
00:01:59
las cosas mejorarían.00:02:01
00:02:03
Entonces me presenté a las audiciones
para entrar en la Opera Australia,00:02:07
00:02:07
y me aceptaron.00:02:08
00:02:08
Esta compañía de ópera
es lo mejor de lo mejor.00:02:12
00:02:12
Viajé por muchas partes del mundo.00:02:14
00:02:14
Visité lugares como Suiza,
Grecia, Hong Kong…00:02:19
00:02:20
Para ese tiempo,00:02:21
00:02:21
empezó a aparecer el TOC,00:02:23
00:02:24
que significa trastorno
obsesivo-compulsivo.00:02:28
00:02:28
No podía pensar con claridad.00:02:31
00:02:32
Amaba cantar,00:02:34
00:02:34
pero, a la vez,00:02:36
00:02:36
era como si necesitara
encontrar algo más,00:02:39
00:02:39
solo que no sabía lo que era.00:02:41
00:02:41
Llegué a un punto
en el que ya no podía más.00:02:44
00:02:47
Dejé la ópera.
Lo dejé todo.00:02:49
00:02:49
Lo único que hacía
era estar vivo.00:02:51
00:02:52
Bebía y comía solo
para mantenerme con vida.00:02:55
00:02:56
Pero no tenía un propósito
ni autoestima...00:02:58
00:02:59
No tenía ganas de hacer nada.00:03:01
00:03:01
Estuve así durante 10 años.00:03:04
00:03:07
Los testigos de Jehová llevaban
muchos años trayéndonos las revistas,00:03:10
00:03:11
y yo les echaba un vistazo
de vez en cuando.00:03:14
00:03:15
Noté que algo empezaba
a cambiar dentro de mí.00:03:18
00:03:19
Cuando yo era un niño,00:03:20
00:03:20
mi padre empezó a estudiar
la Biblia por primera vez.00:03:23
00:03:23
Aprendí que podremos
vivir para siempre00:03:26
00:03:26
y que Jehová
es un Dios que nos ama.00:03:28
00:03:28
Y me di cuenta de que era algo
que necesitaba saber,00:03:31
00:03:31
aunque hasta ese momento
no sabía que lo necesitaba.00:03:34
00:03:36
Y un buen día supe
que tenía que hacer algo.00:03:39
00:03:39
Estaba tan tranquilo leyendo
y me dije a mí mismo:00:03:42
00:03:42
“Dom, tienes que ir
a alguna reunión”.00:03:44
00:03:45
Sabía dónde estaba el Salón,00:03:46
00:03:46
pero aun así se me caía
el mundo encima solo de pensarlo.00:03:49
00:03:49
Me faltaba valor.00:03:50
00:03:50
Así que le pedí a Jehová:00:03:52
00:03:52
“No permitas que mi enfermedad mental00:03:54
00:03:54
me impida ser tu amigo”.00:03:56
00:03:56
Al poco tiempo,
me armé de valor.00:04:00
00:04:02
Fui a la reunión.00:04:03
00:04:07
Estando allí pensé:00:04:08
00:04:08
“¿Cómo no he venido antes?00:04:10
00:04:10
¿De qué tenía miedo?”.00:04:11
00:04:11
La verdad es que estaba
muy a gusto en el Salón;00:04:14
00:04:14
y, cuanto más iba,
mejor me sentía.00:04:16
00:04:18
Me bauticé en el 2020.00:04:20
00:04:21
Fue el mejor día de mi vida.00:04:24
00:04:25
Siempre supe
que me faltaba algo.00:04:28
00:04:29
Ahora sé lo que era:
era la verdad, era Jehová.00:04:33
00:04:34
Mi TOC ahora está bajo control.00:04:37
00:04:37
Hasta cuando tengo un mal día
y siento un poco de ansiedad,00:04:40
00:04:40
enseguida pienso:00:04:41
00:04:41
“En la congregación tengo
muchos hermanos y hermanas00:04:44
00:04:44
que me quieren y, sobre todo,00:04:47
00:04:47
tengo a Jehová”.00:04:48
00:04:48
Eso me ayuda a recuperar la calma.00:04:51
00:04:53
Cuanto más tiempo dedico a predicar,00:04:56
00:04:56
menos pienso en mí mismo
y en mis problemas.00:04:59
00:05:00
Me centro en los demás.00:05:01
00:05:03
Aunque la medicación
y la terapia de verdad ayudan00:05:07
00:05:07
(por ejemplo, la medicación
me calma un poco),00:05:10
00:05:11
eso es lo máximo
que pueden conseguir.00:05:14
00:05:14
No te dan otras cosas
como esperanza.00:05:18
00:05:18
La medicación no te ayuda
a tener esperanza.00:05:21
00:05:24
Nunca pensé que estaría
tan bien como estoy ahora,00:05:27
00:05:27
y Jehová es el único
que puede conseguirlo.00:05:30
00:05:30
Si yo hubiera podido hacerlo solo,00:05:31
00:05:31
lo habría hecho antes.00:05:33
00:05:35
Ahora, por primera vez,
disfruto de cantar.00:05:39
Domenic Alessia: Mi enfermedad mental no me ha impedido tener esperanza
-
Domenic Alessia: Mi enfermedad mental no me ha impedido tener esperanza
Tuve una infancia muy normal.
Mis padres eran muy cariñosos,
pero siempre tuve la sensación
de que me faltaba algo.
Simplemente no era feliz.
Cuando era un niño,
me encantaba la música.
Comencé a cantar en un coro
y participaba en muchos
concursos de canto.
Cuando cantaba,
me sentía especial.
Por alguna razón,
se me metió en la cabeza
que, si no llegaba
a ser un cantante famoso,
nunca sería feliz.
Pasaron los años,
y me di cuenta
de que siempre estaba triste.
Así que fui al psiquiatra,
y lo que me diagnosticó fue depresión.
A partir de entonces,
la música se convirtió casi
en una obsesión para mí.
Seguí yendo a clases de canto,
y mi profesor me animó a estudiar
en la Escuela Victoriana de las Artes.
En esa época,
pude interpretar algunas óperas
en pequeños teatros,
y era muy divertido.
Gracias a eso,
conseguí un título
de postgrado en ópera.
Pero aun así seguía sintiendo
que me faltaba algo.
Estaba totalmente convencido
de que, si llegaba a ser famoso,
las cosas mejorarían.
Entonces me presenté a las audiciones
para entrar en la Opera Australia,
y me aceptaron.
Esta compañía de ópera
es lo mejor de lo mejor.
Viajé por muchas partes del mundo.
Visité lugares como Suiza,
Grecia, Hong Kong…
Para ese tiempo,
empezó a aparecer el TOC,
que significa trastorno
obsesivo-compulsivo.
No podía pensar con claridad.
Amaba cantar,
pero, a la vez,
era como si necesitara
encontrar algo más,
solo que no sabía lo que era.
Llegué a un punto
en el que ya no podía más.
Dejé la ópera.
Lo dejé todo.
Lo único que hacía
era estar vivo.
Bebía y comía solo
para mantenerme con vida.
Pero no tenía un propósito
ni autoestima...
No tenía ganas de hacer nada.
Estuve así durante 10 años.
Los testigos de Jehová llevaban
muchos años trayéndonos las revistas,
y yo les echaba un vistazo
de vez en cuando.
Noté que algo empezaba
a cambiar dentro de mí.
Cuando yo era un niño,
mi padre empezó a estudiar
la Biblia por primera vez.
Aprendí que podremos
vivir para siempre
y que Jehová
es un Dios que nos ama.
Y me di cuenta de que era algo
que necesitaba saber,
aunque hasta ese momento
no sabía que lo necesitaba.
Y un buen día supe
que tenía que hacer algo.
Estaba tan tranquilo leyendo
y me dije a mí mismo:
“Dom, tienes que ir
a alguna reunión”.
Sabía dónde estaba el Salón,
pero aun así se me caía
el mundo encima solo de pensarlo.
Me faltaba valor.
Así que le pedí a Jehová:
“No permitas que mi enfermedad mental
me impida ser tu amigo”.
Al poco tiempo,
me armé de valor.
Fui a la reunión.
Estando allí pensé:
“¿Cómo no he venido antes?
¿De qué tenía miedo?”.
La verdad es que estaba
muy a gusto en el Salón;
y, cuanto más iba,
mejor me sentía.
Me bauticé en el 2020.
Fue el mejor día de mi vida.
Siempre supe
que me faltaba algo.
Ahora sé lo que era:
era la verdad, era Jehová.
Mi TOC ahora está bajo control.
Hasta cuando tengo un mal día
y siento un poco de ansiedad,
enseguida pienso:
“En la congregación tengo
muchos hermanos y hermanas
que me quieren y, sobre todo,
tengo a Jehová”.
Eso me ayuda a recuperar la calma.
Cuanto más tiempo dedico a predicar,
menos pienso en mí mismo
y en mis problemas.
Me centro en los demás.
Aunque la medicación
y la terapia de verdad ayudan
(por ejemplo, la medicación
me calma un poco),
eso es lo máximo
que pueden conseguir.
No te dan otras cosas
como esperanza.
La medicación no te ayuda
a tener esperanza.
Nunca pensé que estaría
tan bien como estoy ahora,
y Jehová es el único
que puede conseguirlo.
Si yo hubiera podido hacerlo solo,
lo habría hecho antes.
Ahora, por primera vez,
disfruto de cantar.
-