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¿Qué ha sido de ellos? Rosalía Phillips: Está escrito que lo veré

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Nací en una familia de cantantes
y artistas muy famosos.
Probablemente el más famoso
fue mi papá,
Germán Valdés,
mejor conocido como Tin Tan.
La música era parte de mí.
Desde niña quise decir cosas.
Entonces, agarré la guitarra
y empecé a componer,
a mi modo, canciones.
Yo nunca me puse la meta
de tener una carrera profesional.
Eso no era lo que yo deseaba.
Poco después
de que falleciera mi papá
y por cuestiones…
pues económicas,
yo sentí presión
y me vi en la necesidad de trabajar.
Formé parte de un grupo musical,
y eso me llevó a ser una actriz
y cantante de éxito.
Y empecé a sentir que el ambiente,
las personas que me rodeaban…
pues no eran muy sinceras,
por lo que dejé de confiar en la gente.
Cuando conocí la verdad,
empecé a descubrir
que había gente linda,
sincera, que me quería de verdad.
Entonces hubo una transformación,
porque empecé a ser
una persona diferente:
alegre, feliz, con chispa.
La preocupación
que teníamos como padres
cuando nos regresamos a México
era que mis hijos tuvieran
inclinación por el ambiente artístico.
Mi esposo y yo hicimos
todo lo que estaba en nosotros
para que no fuera eso.
Mi hija, Gianna, tenía 17 años
cuando yo le pedí que me acompañara
a una cita de trabajo
en México,
y era en una
de las más importantes televisoras.
Y en ese lugar estaba
un señor, un cazatalentos,
que la vio y le dijo:
“¿Tú también cantas?”.
Ella contestó que sí y cantó,
y al señor le pareció
que tenía una voz hermosa,
al grado que salió de allí
y la invitó a su oficina inmediata.
Y yo pude escuchar que le decía:
“Mira, tú ya tienes una carrera
en esta televisora.
Te vamos a hacer famosa.
Yo te ofrezco un contrato.
Vente el lunes, y lo firmamos”.
Y entonces yo tenía miedo.
Cuando sale Gianna, le pregunto:
“¿Aceptaste lo que te ofreció?”.
Y Gianna me dijo:
“No, mamá.
Si yo amo mi servicio a Jehová.
¿Cómo voy a aceptar?
Yo amo ser precursora regular”.
Y, para su sorpresa,
una semana después
recibió una llamada
donde le invitaban a participar
en un proyecto musical en Betel;
y ahora puede usar
su hermosa voz para Jehová.
Y lo sigue haciendo.
Jehová nos ha utilizado juntas
porque a lo largo del tiempo
hemos podido las dos participar
en proyectos en la casa Betel.
En algunas ocasiones he visto
cómo Satanás me ha puesto obstáculos.
Me han ofrecido contratos
relacionados con mi papá
donde yo tendría
que dar casi todo mi tiempo.
Esto afectaría completamente
mi precursorado regular,
y por eso los he rechazado.
Jehová me ha recompensado
a través de los años.
Cada vez que me ofrecían
un contrato y lo rechazaba,
Jehová nos daba algo a cambio:
la oportunidad de servir
en asuntos mecánicos
para la organización
en las diferentes escuelas.
Todos los desafíos
me han enseñado
a confiar en Jehová.
Como dijo el apóstol Pablo,
que sin fe es imposible
agradar a Dios y que él recompensa
a los que lo buscamos constantemente.
Me causa mucha alegría
predicar con mi mamá,
que tiene más de 90 años.
Y estamos juntas
en diferentes momentos del servicio.
A lo largo de los años,
varios de mis familiares
han pedido curso bíblico
y hoy son testigos de Jehová,
varios de ellos.
Me encanta cuando nos juntamos
mi mamá, mi hija y yo,
agarramos la guitarra,
nos ponemos a cantar,
y veo cómo los hermanos
se complacen, se ponen contentos.
Yo me imagino ese reencuentro
con mi papá en el nuevo mundo
donde le voy a dar la bienvenida,
le voy a presentar a mis hijos,
lo voy a llevar con mi mamá...
Espero que sea cerca del mar.
Lo que quiero es precisamente
proponerle cantar juntos
como lo hacíamos antes.
Mi resolución personal:
ser leal a Jehová para siempre.