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Joel Kelly: Cuando Jehová nos deja solos (graduación de la clase 159 de la Escuela de Galaad)

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Ezequías:
uno de los pocos reyes buenos
del pueblo de Dios.
Jehová lo quería muchísimo
y hasta hizo milagros para ayudarlo.
Pero hubo un momento
en el que Jehová lo dejó solo.
Veamos qué pasó justo antes de eso
en 2 Crónicas 32.
2 Crónicas 32:24
nos cuenta que el rey Ezequías
estaba muy enfermo
y que le pidió ayuda a Jehová.
Al final de ese mismo versículo leemos
que Jehová “le contestó
y le dio una señal”.
¿Qué señal?
Una sombra que retrocedió.
Este milagro quizás alteró
la relación entre el Sol y la Tierra.
Si en Jerusalén dio la sensación
de que el Sol se movía hacia atrás,
quizás en otros lugares pasó igual
—por ejemplo, donde la gente
adoraba al Sol,
como en Babilonia—,
lo que nos lleva al versículo 31:
“Los portavoces
de los príncipes de Babilonia
fueron enviados para preguntarle
sobre la señal
que había ocurrido en el país”.
Imaginémonos la escena.
¿Cómo creen que fue esa reunión?
Los babilonios, que adoraban al Sol,
vienen,
le traen un regalo a Ezequías,
lo tratan con mucho respeto,
le dedican su atención…
¿Cómo reaccionaría él?
Jehová quería saberlo.
Leamos el final del versículo 31
para ver qué hizo Jehová:
“El Dios verdadero lo dejó solo,
para ponerlo a prueba
y saber todo lo que había en su corazón”.
“Lo dejó solo”.
¿Qué significa eso?
Está claro que no significa
que Jehová abandonó a Ezequías
o que se olvidó de él;
quizás significa que Jehová decidió
quedarse al margen,
quedarse al margen
y mirar sin intervenir
para ver qué hacía Ezequías.
Por ejemplo, Jehová no envió a Isaías
para ayudarlo a saber
qué decirles a los babilonios.
Y, al estar solo,
sacó todo lo que tenía en el corazón
y fue tan tonto que les enseñó
con orgullo todos sus tesoros.
Así que parece que poco a poco
Ezequías se había hecho orgulloso;
le gustaba recibir atención
y quizás se creía
más importante de lo que era.
¿Cuándo creen
que Jehová vio que Ezequías
había empezado a volverse orgulloso?
¿Fue quizás cuando consiguió
muchísimas riquezas y gloria?
¿Se empezó a sentir superior?
¿O fue cuando Jehová
lo curó milagrosamente?
O tal vez
cuando Jehová mandó a un ángel
para matar a 185.000 asirios
en una sola noche,
lo que hizo que se ganara el respeto
de las naciones de alrededor.
En realidad no sabemos
cuándo empezó a ser orgulloso,
pero sí conocemos
cuál fue el triste resultado.
Isaías fue a verlo y le dijo
que todas esas cosas
de las que había presumido
al final terminarían en Babilonia.
Isaías le dejó bien claro su error.
¿Cómo reaccionó Ezequías?
¿Cómo habrías reaccionado tú?
Veamos lo que dice el versículo 26:
“Sin embargo, Ezequías se humilló
por la arrogancia de su corazón”.
Así que Ezequías se dio cuenta
de que tenía que corregir algo
y lo hizo.
Los acontecimientos que le ocurrieron
le hicieron ver que tenía
un problema con el orgullo.
Lo reconoció y lo corrigió.
Aprendió la lección.
Pero es interesante ver
que Ezequías se volvió orgulloso
poco tiempo después
de que Jehová derrotara a los asirios
y de que lo curara milagrosamente
de su enfermedad.
Y aquí es donde encontramos
la lección para nosotros:
cuando sentimos que tenemos
éxito sirviendo a Jehová
o se nos encarga una tarea especial,
puede que sea justo el momento
en el que Jehová nos deje solos,
para ver qué hay en nuestro corazón.
¿Cuándo fue la última vez
que lograste algo importante o especial?
El día de hoy encaja,
porque hoy es el día
en que te gradúas de Galaad
y va a ser evidente
que has pasado por Galaad.
Cuando los hermanos te vean,
te darán mucha atención
y te elogiarán.
Y, cuando vean cómo enseñas,
seguro que pensarán:
“Es que viene de Galaad”.
Claro, ustedes
han pasado mucho tiempo
aprendiendo sobre cómo piensa Jehová,
así que quizás al principio
no quieran esta atención.
Pero ¿podría ser
que con el paso del tiempo
les empezara a gustar un poquito?
Los halagos te pueden saber muy dulces.
Puede que hasta empieces a hacer cosas
para estar en el foco
y conseguir ese subidón de azúcar
que dan los elogios.
Y, bueno,
quizás llegues a pensar:
“A ver, yo sé que todo esto
viene de Jehová;
es gracias a su capacitación.
¡Pero qué curioso que es a mí
a quien Jehová ha elegido para capacitar!
Y, como fue a mí a quien capacitó,
seguro que me esperan
responsabilidades más importantes”.
Si alguna vez te vienen
estas ideas a la cabeza,
es el momento de que te preguntes:
“¿Será que Jehová me dejó solo
para ver qué hay en mi corazón?”.
Y, si descubres que hay
un poco de orgullo en tu corazón,
¿qué puedes hacer?
Pues hay que hacer justo
lo que Ezequías no hizo al principio.
Volvamos al versículo 25.
Veamos lo que no hizo:
“Pero Ezequías
no mostró aprecio
por el bien que se le había hecho.
Su corazón se hizo arrogante”.
Tendría que haberle dado
las gracias por todo a Jehová
y reconocer
que todo lo que tenía venía de él.
Este versículo nos enseña
que el orgullo está relacionado
con la falta de gratitud.
Y, de la misma manera,
lo contrario también es cierto:
ser agradecidos
nos ayuda a ser humildes.
Este versículo muestra
que no debemos centrarnos
en todo lo bueno que hemos hecho,
sino en las cosas buenas
que otros hacen por nosotros.
¿Qué cosas buenas han hecho por ti
en los últimos cinco meses?
Por ejemplo, como bien saben,
en las sucursales
de donde ustedes vienen,
los hermanos se han esforzado mucho
para cubrir el trabajo que ustedes hacían
y para que puedan estar aquí
cinco meses estudiando.
Y los betelitas de aquí
también se han esforzado mucho
para que ustedes puedan
concentrarse en el curso
y beneficiarse de él.
¿Y qué cosas buenas
recibieron en la escuela?
Les ayudaron a ver detalles
en los relatos bíblicos
que solos probablemente jamás
habrían visto.
Y todo esto —todo esto—
es gracias a que tenemos
el mejor alimento espiritual que existe,
que recibimos a través
del “esclavo fiel y prudente”.
Y nada de esto sería posible
si Jehová no nos hubiera dado
su Palabra escrita, la Biblia,
y su espíritu santo
para poder entenderla bien.
Pensar en estas cosas y agradecerlas
nos ayuda a ser humildes.
La gratitud es un escudo,
nos protege del orgullo.
Este hecho tan relevante
de la vida de Ezequías
aparece escrito en la Biblia tres veces
por tres escritores diferentes.
¿Pero es lo primero
que les viene a la mente
cuando piensan en Ezequías?
Seguro que no.
Y la razón es que Jehová
inspiró a los escritores bíblicos
para que destacaran
sus buenas cualidades,
las cualidades por las que recordamos
a Ezequías: su fe, su valor…
Y, al final, ¿qué es lo que recordó
Jehová de este rey?
Volvamos a 2 Crónicas 29:2.
Vamos a ver lo que dijo Jehová
del rey Ezequías.
El versículo 2 dice:
“Él hacía lo que estaba bien
a los ojos de Jehová,
tal como lo había hecho
su antepasado David”.
¡Qué bonitas palabras sobre Ezequías!
Decir que había sido como David
era lo mejor que Jehová
podía decir de un rey humano.
Esto nos muestra
cuánto quería Jehová a Ezequías.
Es verdad, lo dejó solo por un momento
y por una buena razón,
pero nunca lo abandonó
y lo recordó por sus buenas cualidades.
Así que es importante
que nos preguntemos:
“Cuando Jehová me mira,
¿qué es lo que ve en mí?”.
Estamos seguros
de que, si siguen siendo
personas agradecidas
y le dan las gracias a Jehová
por todas las cosas buenas que hace,
esta forma de pensar les hará ser
personas cada vez más humildes,
y entonces Jehová
estará encantado con lo que vea
cuando los deje solos.