JW subtitle extractor

Bodas que honran a Jehová

Video Other languages Share text Share link Show times

Julianna y yo somos amigos
desde hace algunos años.
Y durante los últimos meses
hemos llegado a conocernos mejor.
Estábamos cada vez más unidos.
Tengo que reconocer que, cuando Nick
me invitó a ir con unos amigos al parque
y vi que allí estaban también
nuestras familias,
empecé a sospechar.
Le dije que sí.
¡No podía creer que no se lo imaginara!
Estábamos tan emocionados...
y ¡enseguida se corrió la noticia!
Al día siguiente en la reunión,
todos nos felicitaron;
en especial, mi amiga Natalia,
que tenía un montón de ideas.
Yo ya quería empezar a hacer planes.
Nunca me había imaginado
lo que implica una boda.
Todo el mundo tenía su propia opinión
sobre lo que hacía falta,
¡hasta mi padre!
Teníamos que escoger los invitados,
las flores, la decoración,
el traje de Nick,
y, por supuesto, ¡mi vestido!
¡Qué bien lo íbamos a pasar!
O eso pensaba yo.
Pronto descubrí que existe
toda una industria dedicada a las bodas.
Sé que trataban de ayudarme,
pero, a la misma vez,
esa es su forma de ganar dinero.
Parecía que no tenían nada modesto.
¡Y el precio!
No me podía permitir
pagar esa fortuna
por algo que solo
me iba a poner una vez.
Todos estaban muy felices por mí,
pero yo empecé a sentirme agobiada.
Cuando nos encontramos
en casa de Julianna,
me sentí confundido.
Unos días antes
la había visto muy contenta,
pero ahora la notaba muy estresada.
Parecía que nadie escuchaba
lo que nosotros queríamos.
Pero, para ser sincero,
creo que ni nosotros
sabíamos lo que queríamos.
Pensé que sería buena idea
dedicar tiempo a analizar
cómo debería ser una boda cristiana.
Al día siguiente, nos reunimos
con el hermano Grey y el hermano Sharp
para ver si podríamos usar
el Salón del Reino para la boda.
Nos dieron buenos recordatorios,
y agradezco que lo hicieran.
Primera a los Corintios 10:31 dice:
El hermano Sharp
nos ayudó a entender
que una boda es una ocasión espiritual
y que debemos tener presentes
las normas de Jehová
al decidir qué incluir y qué no.
El hermano Grey nos leyó
1 Juan 2:15, 16, que dice:
Nos recordó que lo que el mundo
considera normal
no se parece en nada
a las normas cristianas
y que podemos ser un buen ejemplo
si nuestras decisiones agradan a Jehová.
También nos dieron algunos artículos
sobre cómo organizar
una boda para que los repasáramos.
Solo querían
que fuera una ocasión alegre
y que no tuviéramos
nada que lamentar.
Le pregunté al hermano Sharp
si podría ser nuestro
director de banquete y coordinarlo todo.
Propuso que cenáramos juntos
esa noche para hablar del tema.
De camino pasamos
por un estudio fotográfico.
No podía creer lo lujosas y ostentosas
que son algunas bodas.
Parecen más
una excusa para divertirse
que algo pensado para honrar a Dios.
Me recordó lo que dice Gálatas:
No queríamos hacer nada de eso.
Ambos dedicamos tiempo
a analizar bajo oración
la información que nos dieron.
Vimos que los principios bíblicos
pueden ayudarnos incluso
a organizar una boda
que sea económica, alegre
y que dé honra a Jehová.
Al parecer teníamos
que hacer algunos cambios.
No podíamos incluir
todo lo que habíamos
pensado al principio;
algunas cosas eran demasiado caras.
Y queríamos estar seguros
de que ninguna de nuestras decisiones
reflejara el espíritu del mundo.
Así que decidimos empezar de nuevo
y asegurarnos de hacer las cosas
como a Jehová le gustan.
Primera a Timoteo 2:9
dice que los cristianos
No fue fácil,
pero pudimos encontrar algo
al alcance de nuestro bolsillo,
digno y precioso.
Yo pude encontrar un buen traje,
que además podría usar otras veces.
Y, obviamente, las chicas vinieron
para asegurarse de que todo combinara.
El tiempo pasó volando.
Llamé al hermano Sharp
para que el día de la boda
pudiera ayudarnos a supervisar todo.
Antes de darnos cuenta,
ya estábamos enviando las invitaciones
y ultimando los detalles.
Cuando entré del brazo de mi padre,
¡estaba tan emocionada...!
Julianna estaba preciosa.
La ceremonia fue perfecta.
Y, por supuesto,
no nos olvidamos de la parte legal.
Cuando vemos las fotos,
nos vienen muy buenos recuerdos.
Me gustó mucho cómo salió todo.
Cuando vimos
lo bien que nuestros amigos
habían decorado el lugar del banquete,
no lo podíamos creer.
Fue perfecto: sencillo, digno...
Nuestros amigos nos dijeron
que había sido una de las bodas
más bonitas a las que habían ido.
Todo salió tal como queríamos.
Y sin salirnos del presupuesto.
Lo más importante
es que, gracias a la ayuda de Jehová,
empezamos bien nuestro matrimonio.
Me alegro tanto
de que nos hayamos encontrado.
Y yo, cariño.
Y sé que siempre seremos felices
si ponemos a Jehová en primer lugar.