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Lecciones de La Atalaya: Seamos neutrales en este mundo dividido

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Como soy profesora de Finanzas,
necesito estar informada.
Además,
como cristianos es importante
estar bien informados
de lo que pasa.
No es nada fácil
no tomar partido en la política.
Es muy difícil. ¿Por qué?
Porque vemos
los problemas que hay.
Siempre me ha gustado
mucho el fútbol, desde niño.
Y, como vivíamos
en una zona pobre,
el fútbol era nuestra
principal diversión.
Me gustaba mucho escuchar
a cierto periodista.
Decía las cosas buenas y malas
de todos los partidos políticos.
Pero cuando expresó
su propia opinión
y criticó a determinado partido...
eso ya no me gustó.
Vivo en el centro de la ciudad,
y allí se hacen
las manifestaciones más grandes.
Las personas de esa zona
están muy interesadas en política,
tienen opiniones muy firmes.
Aunque yo siempre he sabido
que debo ser neutral,
en mi interior
estaba de acuerdo
con las manifestaciones.
Nunca saltaba ni gritaba,
pero por dentro decía:
“¡Vamos!
¡Tenemos que ganar!”.
Me dominaban
las ganas de ganar,
la emoción de los seguidores
y el orgullo de que mi equipo
tuviera más trofeos
y títulos que nadie.
Yo me justificaba diciendo:
“Estoy hecha
a la imagen de Jehová,
y él es justo”.
Mi sentido de la justicia
me hacía tener
opiniones políticas.
Pensaba que la neutralidad
no implicaba los sentimientos.
La Atalaya de abril de 2016
tiene información
muy interesante
sobre la neutralidad.
Ser neutral significa no pensar
que eres mejor que los demás,
porque para Dios
“todos somos iguales”.
Al estudiar el artículo
me di cuenta
de que tenía
que hacer cambios,
que no estaba siendo neutral.
Así que lo leí otra vez.
Le oré a Jehová y le dije:
“Jehová,
sé que este artículo
es justo para mí”.
Lo que decía la revista
me impactó,
me llegó al corazón.
Recuerdo que leí el artículo
al menos tres veces esa noche.
Estaba muy sorprendida.
Me di cuenta
de que mi forma de pensar
estaba muy lejos
de la de Dios,
de lo que él esperaba de mí.
El artículo también hablaba
de las noticias
y los medios de comunicación.
Allí se recomendaba
que no nos expusiéramos
a tanta información
sobre asuntos políticos.
Otra frase que me impactó bastante
fue esta:
Claro, “no saldríamos a protestar,
pero ¿dejaríamos
que nos contagiara
ese espíritu?”.
Y, sí, ¡ese era mi caso!
El artículo tenía varias frases
que estaban escritas
justamente para mí.
Tenía que dejar de ver
tantas noticias.
Y así lo hice.
Eso me ayudó
a controlarme
al hablar con mis compañeros de trabajo.
¿Por qué?
Porque, cuando alguien
mencionaba algo
que había salido
en las noticias,
yo no tenía nada que decir
porque no lo había visto.
No sabía nada del tema.
Si alguien preguntaba:
“¿Viste lo que dijo fulano
o lo que declaró mengano?”.
Yo decía: “No lo vi”.
Y ahí se acababa
la conversación.
En el artículo aparece
Romanos 10:12.
Allí se dice que “todos tienen
el mismo Señor”, Jehová,
y que “no hay diferencia
entre judío y griego”.
A Jehová no le importa
si mi país gana cinco
o seis campeonatos,
o si gana o pierde
la Copa Mundial.
Para él,
todas las personas
son iguales.
Agarré una hojita,
un pedacito de papel,
y escribí los cuatro puntos clave
de los que hablaba
el artículo.
Cuatro puntos que nos ayudan
a mantenernos neutrales.
Llevo la hojita
siempre en mi bolso,
y así la puedo leer
en el trabajo.
Me gusta ver
partidos de fútbol,
es divertido.
Sigo viéndolos por la tele.
Y sigo jugando al fútbol
con mis amigos de Betel.
Pero me he esforzado
por cambiar.
Poco a poco,
he conseguido
poner el fútbol
en su debido lugar.
Esto me ayuda
a no caer en el orgullo
ni en el nacionalismo.
En el artículo aprendí
que no debo expresar
opiniones políticas.
Debo ser neutral
con mis pensamientos
y sentimientos.
Si estoy convencida
de que el Reino de Dios
es la mejor solución
y de que ningún gobierno
se le puede comparar,
mantenerme neutral
me será más fácil.
Pero no puedo
bajar la guardia.
Me encanta estudiar
los artículos de La Atalaya,
sobre todo los que tratan
de temas prácticos.
Me ayudan a ver la Biblia
como un espejo
que me muestra
en qué mejorar.
Seguir los consejos
y hacer los cambios
que se sugerían en el artículo
me ha ayudado
a decirles con convicción
a las personas
que solo el Reino
solucionará los problemas
de la humanidad.