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Las ovejas son de Jehová

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Siempre me ha encantado la música.
Conseguí mi primera guitarra
a los 15 años.
Desde entonces ha sido
mi mejor compañera
para expresar mis sentimientos.
Cuando me preguntaron:
“Dave,
¿te gustaría unirte a nuestra banda?”,
no lo pensé dos veces.
Componer música
era lo que más me importaba.
Pensaba que llegar a ser músico
me daría la felicidad.
Así que ese fue el camino que elegí.
Solo que... no fue lo que esperaba.
Trabajo durante el día
para cubrir mis gastos.
Pensé que mi vida mejoraría
pero me faltaba algo.
En vez de ser feliz,
simplemente me sentía sin rumbo.
¡Ey, debo concentrarme!
Ellos son muy amigables
y se ven tan felices.
Él me dio un tratado y me dijo:
“Muchas personas están buscando
la verdadera felicidad
y quizá tú seas una de ellas.
Esto podría ayudarte”.
De inmediato escribí mi dirección
y pregunté si aceptarían visitarme
cuando saliera del trabajo.
Había estado buscando
y la realidad es que la respuesta
había estado frente a mí todo el tiempo.
¿Cómo no me di cuenta antes?
Verán,
yo me bauticé
pero nunca tomé la verdad en serio.
Roy me visitó, como había prometido.
Le confesé que yo era Testigo bautizado.
¡Roy de verdad me escuchó!
Entonces me leyó el Salmo 100:3.
En la Biblia,
a Jehová se lo compara con un pastor.
Él conoce a cada una de sus ovejas
y sabe cuándo una de ellas
se ha extraviado.
Una oveja perdida
no es una causa perdida
porque aún le pertenece.
Jehová no escatima esfuerzos
cuando la busca.
Y no para hasta encontrarla.
Yo era una de esas ovejas perdidas.
Pero aún le pertenecía a Jehová
y él nunca se olvidó de mí.
Roy me dijo que
se mantendría en contacto
y me invitó a la reunión
del fin de semana.
¡Qué nervioso estaba aquella mañana!
Quería verme bien.
Roy y Matthew estaban esperándome
y me dieron una calurosa bienvenida,
algo que nunca olvidaré.
¡Cómo pude perderme todo esto?
Esta es realmente la congregación
de Jehová.
¡Aquí pertenezco!
La verdad nunca había sido
tan real para mí.
¡Cómo disfruto de estar
con los hermanos!
Pero lo que más me gusta
es ayudar a otros a conocer
a nuestro amoroso Padre, Jehová.
Con su ayuda,
nunca más volveré a estar perdido.