00:00:14
Esa es mi compañera Camille.00:00:16
00:00:18
Y pues...,00:00:19
00:00:21
esa soy yo.00:00:22
00:00:24
Desde hace dos años
soy precursora.00:00:26
00:00:27
Pero últimamente
no me he sentido muy bien.00:00:30
00:00:31
Y no sé por qué.00:00:32
00:00:33
Al principio disfrutaba mucho
de este servicio.00:00:36
00:00:39
Pero al pasar el tiempo algo cambió.00:00:42
00:00:46
Y poco después
ya casi nada me hacía feliz.00:00:50
00:00:58
Para ser sincera,00:00:59
00:00:59
no sabía qué me pasaba.00:01:01
00:01:03
No estaba haciendo nada malo.00:01:05
00:01:07
Pensé: “Tal vez solo estoy cansada”.00:01:11
00:01:15
Pero todo empeoraba.00:01:16
00:01:19
Intenté evaluar qué era
lo que me estaba pasando.00:01:23
00:01:26
Amaba a Jehová
y a la congregación,00:01:29
00:01:30
pero ya no me sentía feliz.00:01:33
00:01:34
Algo me faltaba.00:01:36
00:01:47
Mientras menos entusiasmo sentía,00:01:50
00:01:50
más faltaba a las reuniones.00:01:53
00:01:58
Afortunadamente,00:01:59
00:01:59
los amorosos ancianos
de mi congregación00:02:02
00:02:02
lo notaron00:02:03
00:02:05
y la ayuda llegó.00:02:07
00:02:12
Me visitaron para saber cómo estaba.00:02:14
00:02:19
Realmente me escucharon;00:02:21
00:02:23
también me preguntaron
sobre mis hábitos espirituales.00:02:26
00:02:27
“Leo la Biblia
todos los días —contesté—,00:02:30
00:02:30
aunque no me encanta leer”.00:02:32
00:02:35
Ellos me hicieron pensar en María,00:02:37
00:02:37
la madre de Jesús.00:02:38
00:02:39
Al principio no entendí por qué.00:02:42
00:02:42
Pero, mientras leíamos,00:02:44
00:02:44
capté el punto.00:02:46
00:02:55
María fue conocida
por ser una mujer fiel.00:02:58
00:02:59
Pero ¿qué hizo para tener una fe firme?00:03:03
00:03:11
El relato bíblico dice que María
prestó cuidadosa atención00:03:15
00:03:15
a lo que aprendía sobre Jehová00:03:17
00:03:18
y dedicó tiempo a meditar en ello00:03:21
00:03:21
y a “sacar conclusiones
en su corazón”.00:03:24
00:03:32
Al meditar en asuntos espirituales,00:03:34
00:03:35
María fortaleció su fe00:03:36
00:03:36
y su determinación
de servir a Jehová.00:03:39
00:03:43
Ahora lo entiendo.00:03:45
00:03:45
Yo estaba consumiendo
el alimento espiritual,00:03:48
00:03:48
pero no dedicaba
suficiente tiempo a digerirlo.00:03:51
00:03:51
Por eso no me llegaba al corazón.00:03:53
00:03:53
Estaba claro:00:03:55
00:03:55
si no hacía algo al respecto,00:03:57
00:03:57
acabaría sin energías
para servir a Jehová.00:04:00
00:04:01
Comencé por reorganizar
mi ocupado horario.00:04:04
00:04:04
Ahora era una prioridad
iniciar el día leyendo la Biblia.00:04:08
00:04:10
Y busqué lugares tranquilos
para meditar en lo que leía.00:04:13
00:04:15
Estudiar a profundidad la Biblia
reavivó mi entusiasmo.00:04:20
00:04:23
Y la meditación,00:04:25
00:04:25
junto con oración,00:04:26
00:04:26
me ayudó a retomar el camino.00:04:28
00:04:32
Con el tiempo,00:04:33
00:04:33
estos cambios me ayudaron
a sentirme feliz otra vez00:04:37
00:04:37
sirviendo a Jehová.00:04:39
00:04:47
La Biblia dice00:04:48
00:04:48
que, si apartamos tiempo para leer
sobre asuntos espirituales y meditamos,00:04:55
00:04:55
seremos como un árbol plantado
junto a corrientes de agua,00:04:58
00:04:59
cuyas hojas no se marchitan,00:05:01
00:05:02
y todo lo que hagamos tendrá éxito.00:05:06
Cómo recuperé la alegría de servir a Jehová
-
Cómo recuperé la alegría de servir a Jehová
Esa es mi compañera Camille.
Y pues...,
esa soy yo.
Desde hace dos años
soy precursora.
Pero últimamente
no me he sentido muy bien.
Y no sé por qué.
Al principio disfrutaba mucho
de este servicio.
Pero al pasar el tiempo algo cambió.
Y poco después
ya casi nada me hacía feliz.
Para ser sincera,
no sabía qué me pasaba.
No estaba haciendo nada malo.
Pensé: “Tal vez solo estoy cansada”.
Pero todo empeoraba.
Intenté evaluar qué era
lo que me estaba pasando.
Amaba a Jehová
y a la congregación,
pero ya no me sentía feliz.
Algo me faltaba.
Mientras menos entusiasmo sentía,
más faltaba a las reuniones.
Afortunadamente,
los amorosos ancianos
de mi congregación
lo notaron
y la ayuda llegó.
Me visitaron para saber cómo estaba.
Realmente me escucharon;
también me preguntaron
sobre mis hábitos espirituales.
“Leo la Biblia
todos los días —contesté—,
aunque no me encanta leer”.
Ellos me hicieron pensar en María,
la madre de Jesús.
Al principio no entendí por qué.
Pero, mientras leíamos,
capté el punto.
María fue conocida
por ser una mujer fiel.
Pero ¿qué hizo para tener una fe firme?
El relato bíblico dice que María
prestó cuidadosa atención
a lo que aprendía sobre Jehová
y dedicó tiempo a meditar en ello
y a “sacar conclusiones
en su corazón”.
Al meditar en asuntos espirituales,
María fortaleció su fe
y su determinación
de servir a Jehová.
Ahora lo entiendo.
Yo estaba consumiendo
el alimento espiritual,
pero no dedicaba
suficiente tiempo a digerirlo.
Por eso no me llegaba al corazón.
Estaba claro:
si no hacía algo al respecto,
acabaría sin energías
para servir a Jehová.
Comencé por reorganizar
mi ocupado horario.
Ahora era una prioridad
iniciar el día leyendo la Biblia.
Y busqué lugares tranquilos
para meditar en lo que leía.
Estudiar a profundidad la Biblia
reavivó mi entusiasmo.
Y la meditación,
junto con oración,
me ayudó a retomar el camino.
Con el tiempo,
estos cambios me ayudaron
a sentirme feliz otra vez
sirviendo a Jehová.
La Biblia dice
que, si apartamos tiempo para leer
sobre asuntos espirituales y meditamos,
seremos como un árbol plantado
junto a corrientes de agua,
cuyas hojas no se marchitan,
y todo lo que hagamos tendrá éxito.
-