00:00:03
Mi niñez no fue fácil.00:00:05
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En realidad, fue muy dura.00:00:06
00:00:07
Durante toda mi vida
pensaba y soñaba:00:00:10
00:00:10
“¿Por qué no podemos ser libres?”00:00:12
00:00:12
No se nos permite
expresar nuestras opiniones00:00:15
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ni ir adonde queramos.00:00:17
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Los judíos pueden,
pero nosotros no,00:00:20
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porque somos árabes.00:00:22
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Sentía rabia
al ver la injusticia y el odio.00:00:25
00:00:26
Empecé a pensar:00:00:27
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“¡Tengo que hacer algo!
Tengo que echar a los judíos”.00:00:31
00:00:32
Acabé siendo el líder de un grupo
que se oponía a la ocupación.00:00:36
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Por este motivo,00:00:37
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en 1985 fui encarcelado
por cuatro años.00:00:42
00:00:43
“¿Por qué?”00:00:44
00:00:44
No dejaba de darle vueltas
a esta pregunta: “¿Por qué?00:00:48
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¿Por qué?”00:00:49
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Entonces,00:00:50
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ocurrió algo que cambió
por completo mi vida.00:00:53
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Me enviaron una suscripción
a la revista LaAtalaya.00:00:57
00:00:58
Eso es justo lo que buscaba:00:01:00
00:01:00
paz, seguridad,
felicidad y satisfacción.00:01:04
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Nunca antes había
disfrutado de estas cosas.00:01:07
00:01:08
Pero las encontré al conocer la verdad.00:01:11
00:01:11
Solo el Reino de Dios puede acabar 00:01:13
00:01:13
con el derramamiento
de sangre en la Tierra.00:01:16
00:01:17
Me aferro a mi relación con Jehová00:01:19
00:01:19
y a lo que he aprendido.00:01:21
00:01:22
He cambiado.00:01:23
00:01:35
Me educaron como judío.00:01:38
00:01:39
Desde niño, 00:01:40
00:01:40
me enseñaron que somos
la nación escogida,00:01:44
00:01:44
que Dios nos respalda.00:01:46
00:01:49
Donde viví,00:01:50
00:01:50
estaba rodeado de personas
que odiaban a los árabes.00:01:55
00:01:55
Recuerdo que la gente decía:00:01:58
00:01:58
“Los árabes buenos son solo
los que están muertos”.00:02:02
00:02:03
Había un dicho:00:02:04
00:02:05
“Si alguien viene a matarte,
mátalo tú primero”.00:02:09
00:02:10
Se solía afirmar que era
una cita de la Biblia.00:02:13
00:02:17
Cuando aprendí la verdad,00:02:19
00:02:19
mi prejuicio desapareció.00:02:22
00:02:24
Saber que Jehová espera
que amemos a todas las personas,00:02:29
00:02:29
sin importar su origen,
incluso a los árabes,00:02:33
00:02:33
fue un alivio para mí.00:02:35
00:02:37
Hoy en día,00:02:38
00:02:38
me siento feliz de estar
en el ejército de Jehová,00:02:41
00:02:41
al que pertenecen
millones de personas.00:02:44
00:02:44
Ellas no se unen
a este ejército para pelear,00:02:47
00:02:47
sino para salvar vidas de personas
de todas las naciones00:02:51
00:02:51
y toda clase de antecedentes.00:02:54
¿Puede el amor vencer al odio?
-
¿Puede el amor vencer al odio?
Mi niñez no fue fácil.
En realidad, fue muy dura.
Durante toda mi vida
pensaba y soñaba:
“¿Por qué no podemos ser libres?”
No se nos permite
expresar nuestras opiniones
ni ir adonde queramos.
Los judíos pueden,
pero nosotros no,
porque somos árabes.
Sentía rabia
al ver la injusticia y el odio.
Empecé a pensar:
“¡Tengo que hacer algo!
Tengo que echar a los judíos”.
Acabé siendo el líder de un grupo
que se oponía a la ocupación.
Por este motivo,
en 1985 fui encarcelado
por cuatro años.
“¿Por qué?”
No dejaba de darle vueltas
a esta pregunta: “¿Por qué?
¿Por qué?”
Entonces,
ocurrió algo que cambió
por completo mi vida.
Me enviaron una suscripción
a la revista <i>La</i> <i>Atalaya</i>.
Eso es justo lo que buscaba:
paz, seguridad,
felicidad y satisfacción.
Nunca antes había
disfrutado de estas cosas.
Pero las encontré al conocer la verdad.
Solo el Reino de Dios puede acabar
con el derramamiento
de sangre en la Tierra.
Me aferro a mi relación con Jehová
y a lo que he aprendido.
He cambiado.
Me educaron como judío.
Desde niño,
me enseñaron que somos
la nación escogida,
que Dios nos respalda.
Donde viví,
estaba rodeado de personas
que odiaban a los árabes.
Recuerdo que la gente decía:
“Los árabes buenos son solo
los que están muertos”.
Había un dicho:
“Si alguien viene a matarte,
mátalo tú primero”.
Se solía afirmar que era
una cita de la Biblia.
Cuando aprendí la verdad,
mi prejuicio desapareció.
Saber que Jehová espera
que amemos a todas las personas,
sin importar su origen,
incluso a los árabes,
fue un alivio para mí.
Hoy en día,
me siento feliz de estar
en el ejército de Jehová,
al que pertenecen
millones de personas.
Ellas no se unen
a este ejército para pelear,
sino para salvar vidas de personas
de todas las naciones
y toda clase de antecedentes.
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