00:00:05
Era una mañana lluviosa y triste.00:00:08
00:00:08
Aun así, mi esposo y mi hija
salieron en bicicleta00:00:12
00:00:12
para dar clases de la Biblia.00:00:14
00:00:16
A eso de las cinco de la tarde00:00:18
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ya estaba esperando que volvieran,00:00:20
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pero, en vez de eso,00:00:22
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recibí un mensaje
en el que se me comunicaba00:00:25
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que mi esposo había muerto
en un accidente.00:00:28
00:00:31
Lo que más necesitaba esa noche00:00:34
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era que alguien me consolara,00:00:36
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pero el mal tiempo
no me permitió ir a ver a nadie00:00:39
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para contarle lo del accidente.00:00:41
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Así que mis dos hijas y yo00:00:43
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tratamos de buscar
fuerzas y consuelo00:00:45
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leyendo publicaciones
de la organización.00:00:48
00:00:50
Sin que lo esperáramos,
y a pesar del mal tiempo,00:00:54
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dos hermanos y una hermana
vinieron a visitarnos.00:00:57
00:00:57
Viajaron más de dos horas en moto
bajo la fuerte lluvia.00:01:02
00:01:03
Alrededor de la medianoche00:01:05
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llegaron a vernos siete hermanos
y hermanas más de nuestro grupo;00:01:09
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vinieron a pie.00:01:10
00:01:10
Les tomó hora y media
llegar a nuestra casa,00:01:14
00:01:14
caminando descalzos por el lodo,00:01:16
00:01:16
bajo la lluvia y en la oscuridad.00:01:19
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La visita de los hermanos esa noche00:01:22
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nos fortaleció mucho.00:01:25
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La gente de mi pueblo
es muy supersticiosa,00:01:28
00:01:28
por eso me preocupó
que hablaran mal de Jehová00:01:31
00:01:31
por lo que pasó
cuando murió mi esposo.00:01:34
00:01:34
Así que le oré a Jehová
sobre este asunto.00:01:37
00:01:37
Al día siguiente, muchos hermanos más,
de las congregaciones vecinas,00:01:42
00:01:42
vinieron a vernos.00:01:43
00:01:44
Gracias al amor de los hermanos,00:01:46
00:01:46
en vez de hablar mal,00:01:48
00:01:47
la gente habló muy bien
del nombre de Jehová.00:01:50
00:01:53
Debido al amor y al apoyo
que los hermanos nos dieron,00:01:57
00:01:57
ahora mi hija mayor está en Betel,00:02:00
00:02:01
y mi hija menor es feliz
sirviendo a Jehová conmigo.00:02:05
00:02:09
Cuando estemos en el nuevo mundo,00:02:12
00:02:12
quisiera hablarle a mi esposo00:02:14
00:02:14
del amor que los hermanos
le mostraron a nuestra familia,00:02:18
00:02:19
y de que, con la ayuda
de los hermanos,00:02:21
00:02:21
hice lo mejor que pude para ayudar
a nuestras hijas a acercarse a Jehová.00:02:26
00:02:30
Un anciano me dijo:00:02:32
00:02:33
“Nos alegra mucho
poder ayudarlas en sentido material”.00:02:37
00:02:38
Es verdad que ahora estoy viuda,00:02:41
00:02:41
pero esa bondad me ha ayudado
a hacer frente a mi angustia00:02:45
00:02:45
y ha renovado mi esperanza.00:02:47
00:02:50
Con el amor de los hermanos,00:02:52
00:02:53
hemos podido soportar
esta tragedia.00:02:56
Mostremos en la congregación el amor que nunca falla: A las viudas y a los huérfanos
-
Mostremos en la congregación el amor que nunca falla: A las viudas y a los huérfanos
Era una mañana lluviosa y triste.
Aun así, mi esposo y mi hija
salieron en bicicleta
para dar clases de la Biblia.
A eso de las cinco de la tarde
ya estaba esperando que volvieran,
pero, en vez de eso,
recibí un mensaje
en el que se me comunicaba
que mi esposo había muerto
en un accidente.
Lo que más necesitaba esa noche
era que alguien me consolara,
pero el mal tiempo
no me permitió ir a ver a nadie
para contarle lo del accidente.
Así que mis dos hijas y yo
tratamos de buscar
fuerzas y consuelo
leyendo publicaciones
de la organización.
Sin que lo esperáramos,
y a pesar del mal tiempo,
dos hermanos y una hermana
vinieron a visitarnos.
Viajaron más de dos horas en moto
bajo la fuerte lluvia.
Alrededor de la medianoche
llegaron a vernos siete hermanos
y hermanas más de nuestro grupo;
vinieron a pie.
Les tomó hora y media
llegar a nuestra casa,
caminando descalzos por el lodo,
bajo la lluvia y en la oscuridad.
La visita de los hermanos esa noche
nos fortaleció mucho.
La gente de mi pueblo
es muy supersticiosa,
por eso me preocupó
que hablaran mal de Jehová
por lo que pasó
cuando murió mi esposo.
Así que le oré a Jehová
sobre este asunto.
Al día siguiente, muchos hermanos más,
de las congregaciones vecinas,
vinieron a vernos.
Gracias al amor de los hermanos,
en vez de hablar mal,
la gente habló muy bien
del nombre de Jehová.
Debido al amor y al apoyo
que los hermanos nos dieron,
ahora mi hija mayor está en Betel,
y mi hija menor es feliz
sirviendo a Jehová conmigo.
Cuando estemos en el nuevo mundo,
quisiera hablarle a mi esposo
del amor que los hermanos
le mostraron a nuestra familia,
y de que, con la ayuda
de los hermanos,
hice lo mejor que pude para ayudar
a nuestras hijas a acercarse a Jehová.
Un anciano me dijo:
“Nos alegra mucho
poder ayudarlas en sentido material”.
Es verdad que ahora estoy viuda,
pero esa bondad me ha ayudado
a hacer frente a mi angustia
y ha renovado mi esperanza.
Con el amor de los hermanos,
hemos podido soportar
esta tragedia.
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