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Adoración matutina para el día de la Conmemoración del 2026. Mark Sanderson: El “rebaño pequeño” y las “otras ovejas”, unidos por el amor (Luc. 12:32)

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¡Qué contentos estamos todos hoy
de estar juntos, unidos,
en el día más importante del año
para celebrar la Conmemoración
de la muerte de nuestro Señor y Salvador,
Jesucristo!
Sin importar en qué lugar
del mundo estén
ni la situación
por la que estén pasando,
deseamos que les llene de felicidad
recordar las dos mayores
muestras de amor de la historia.
Justamente
de eso hablaremos esta noche
durante la celebración
de la Conmemoración.
Pero ahora vamos a analizar
el texto para hoy.
Nuestro hermano,
Christopher Mavor,
lo va a leer.
Día de la Conmemoración,
jueves 2 de abril.
“No teman, rebaño pequeño,
porque su Padre
quiere darles el Reino”
(Lucas 12:32).
El texto de hoy es muy cortito,
tiene pocas palabras;
pero lo que dice es muy importante.
Jesús dirigió estas palabras
al “rebaño pequeño”.
Por esa razón,
hoy vamos a responder cinco preguntas
relacionadas con este “rebaño pequeño”.
Primera, ¿quiénes forman
el “rebaño pequeño”?
Bueno, Jesús mismo
contestó esa pregunta
en Lucas 12:32
cuando dijo:
Es evidente que Jesús
se estaba refiriendo
a los que iban a gobernar con él
en el Reino celestial.
¿Por qué los llamó “rebaño pequeño”?
En Apocalipsis, capítulo 5,
se habla de los que van a gobernar
con Jesucristo.
Vamos a leer los versículos 9 y 10:
El versículo 9 muestra claramente
que, gracias a su sacrificio,
Jesús compraría para Jehová
“personas de toda tribu,
lengua, pueblo y nación”.
Y el versículo 10 dice
que serían “sacerdotes”
y que gobernarían “sobre la tierra”.
Pero eso todavía no responde la pregunta
de por qué Jesús lo llamó
“rebaño pequeño”.
Apocalipsis, capítulo 14,
habla del mismo grupo de personas
que son compradas de la Tierra
para gobernar con Jesús.
Pero en esta ocasión
se añade un detalle muy interesante,
muy importante.
Vamos a leer Apocalipsis 14:1, 3:
¿Vieron cuál es ese detalle
tan importante?
Pues que la Biblia menciona
el número de personas
que serían compradas de la Tierra:
144.000.
Así que ¿por qué le llamó Jesús
“rebaño pequeño”?
La respuesta es bastante obvia,
¿no es cierto?
144.000 es un número muy pequeño
si lo comparamos
con el número de personas
que viven hoy en día en la Tierra,
que son más de 8.000 millones.
Entonces, ¿por qué es razonable
que Jehová escogiera de la Tierra
a un número tan pequeño de personas,
144.000, para que gobernaran
junto con su Hijo?
Pensemos en el siguiente ejemplo.
En la actualidad,
unos 190 países tienen algún tipo
de congreso o parlamento
que está formado
por representantes de su país.
Pues bien, ¿cuántos representantes
hay en total en estos 190 Congresos?
Unos 46.000.
Interesante, ¿verdad?
Solo se escoge
a un número pequeño de personas
para representar a los miles de millones
que viven en esos países.
Por lo tanto, es muy lógico
que Jehová escogiera
a un número limitado de personas
de toda tribu, lengua, pueblo y nación
para gobernar con su Hijo.
Y estamos convencidos
de que Jehová escogerá
a las personas adecuadas.
Esto hace que surja
otra pregunta interesante
sobre el “rebaño pequeño”.
¿Cómo escoge Jehová
a las personas que forman este rebaño?
¿Lo hace fijándose
en si tienen poder,
dinero o prestigio?
La Biblia responde a esta pregunta
muy claramente.
Vamos a leer
lo que dice el apóstol Pablo
en 1 Corintios 1:26-29:
¿Qué nos enseña este texto?
Que Jehová no escoge
a los miembros del “rebaño pequeño”
porque tengan poder, dinero
o una buena posición social.
Lo que Jehová valora son las cualidades,
como por ejemplo la humildad,
la fe y el estar dispuestos
a servir a los demás.
El hecho de que los que forman parte
del “rebaño pequeño”
sean personas comunes y corrientes
a los ojos del mundo
resalta el poder
y la sabiduría de Jehová.
Él puede hacer que se cumpla
su maravilloso propósito
usando a personas sencillas,
fieles y humildes.
De esta manera,
Dios deja claro
que “se opone a los arrogantes
pero les muestra bondad inmerecida
a los humildes”.
Por lo tanto, recordar todo esto
ayuda a los que Jehová escoge
para ser parte del “rebaño pequeño”
a seguir siendo humildes.
Siguiente pregunta,
¿qué es lo que hará
el “rebaño pequeño”
por todas las personas
que vivan en la Tierra?
En Apocalipsis 21
se describe a los 144.000
como una ciudad celestial,
la Nueva Jerusalén,
y en el versículo 9 se les llama
“la esposa del Cordero”.
Los versículos 2 a 4 dicen:
¡Qué futuro tan maravilloso!
No habrá más lágrimas de tristeza
ni habrá más dolor;
¡hasta la muerte va a desaparecer!
Y el “rebaño pequeño”
tendrá la alegría y el enorme privilegio
de colaborar con Cristo Jesús
para que se haga realidad,
y todo gracias al sacrificio de Cristo.
Imagínense lo maravilloso que será
cuando la mancha del pecado
se borre por completo
y la humanidad sea perfecta,
se reconcilie con Dios
y recupere la relación
que tenía con él al principio.
Vamos ahora con la quinta
y última pregunta:
¿qué tipo de relación hay
entre los que forman parte
del “rebaño pequeño”
y los que tienen la esperanza
de vivir para siempre en la Tierra?
En Juan 10:16, Jesús dijo:
¿Qué significa eso?
Pues que Jehová ha unido
a los que van a vivir en el cielo
y a los que van a vivir en la Tierra
en “un solo rebaño”
y “con un solo pastor”, Jesucristo.
Así que esta noche,
cuando nos reunamos
para celebrar la Cena del Señor,
no vamos a estar
en dos grupos separados.
Es cierto
que solo los del “rebaño pequeño”
comerán del pan
y beberán del vino.
Sin embargo, todos podremos observar
la extraordinaria unidad
que Jehová ha logrado.
Personas de toda raza,
nacionalidad
e idioma
nos reuniremos como un solo rebaño
porque agradecemos muchísimo
lo que nuestro maravilloso Dios, Jehová,
y su querido Hijo, Jesucristo,
han hecho por nosotros.
Hermano Mavor,
¿nos lees el comentario?
“En la Cena del Señor,
Jesús les ofreció a sus apóstoles
pan sin levadura
y les dijo que representaba su cuerpo.
Luego les pasó el vino
y les dijo que representaba
la ‘sangre del pacto’.
El nuevo pacto se hace
con ‘la casa de Israel’, es decir,
con los israelitas espirituales,
que gobernarán con Cristo
‘en el Reino de Dios’.
Durante la Cena del Señor,
Jesús se centró
en el ‘rebaño pequeño’.
Este pequeño grupo
estaba formado inicialmente
por los apóstoles fieles
que lo acompañaron en aquella cena.
Ellos recibirán un lugar en el cielo
junto a Jesús”.
Gracias, Chris.
Ahora, escuchemos la lectura bíblica
para la Conmemoración.
Se han seleccionado diferentes pasajes
de los cuatro Evangelios.
“El primer día de la Fiesta
de los Panes Sin Levadura,
los discípulos de Jesús
vinieron a preguntarle:
‘¿Dónde quieres
que hagamos los preparativos
para que comas la Pascua?’.
Él les contestó:
‘Vayan a la ciudad,
busquen a Fulano y díganle:
“El Maestro dice:
‘Se acerca mi hora.
Voy a celebrar la Pascua
con mis discípulos en tu casa’”’.
Los discípulos hicieron
lo que Jesús les ordenó
y lo prepararon todo para la Pascua”.
“Ahora bien,
el primer día de la Fiesta
de los Panes Sin Levadura,
cuando tenían la costumbre
de ofrecer el sacrificio de la Pascua,
sus discípulos le preguntaron:
‘¿Adónde quieres que vayamos
a hacer los preparativos
para que comas la Pascua?’.
Entonces,
él envió a dos de sus discípulos
con este encargo:
‘Vayan a la ciudad.
Allí se encontrará con ustedes
un hombre que lleva
una vasija de barro con agua.
Síganlo y, donde sea que él entre,
díganle al señor de la casa:
“El Maestro dice:
‘¿Dónde está el cuarto de invitados,
para que yo coma la Pascua
con mis discípulos?’”.
Y él les mostrará en la parte alta
una habitación grande,
amueblada y lista.
Hagan allí los preparativos
para nosotros’.
Los discípulos se fueron,
entraron en la ciudad
y lo encontraron todo
tal como él les había dicho;
entonces hicieron los preparativos
para la Pascua”.
“Entonces llegó el día de la Fiesta
de los Panes Sin Levadura,
en el que hay que ofrecer
el sacrificio de la Pascua.
Así que Jesús envió a Pedro y a Juan
con estas instrucciones:
‘Vayan y preparen la Pascua
para que la comamos’.
Ellos le preguntaron:
‘¿Dónde quieres que la preparemos?’.
Él les dijo:
‘Miren, cuando entren en la ciudad,
se encontrará con ustedes un hombre
que lleva una vasija de barro con agua.
Síganlo y entren en la casa
en la que él entre.
Y díganle al dueño de la casa:
“El Maestro te dice:
‘¿Dónde está el cuarto de invitados,
para que yo coma la Pascua
con mis discípulos?’”.
Y ese hombre
les mostrará en la parte alta
una habitación grande amueblada.
Preparen la Pascua allí’.
Ellos se fueron y lo encontraron todo
tal como él les había dicho;
entonces hicieron los preparativos
para la Pascua”.
“Ahora bien,
antes de la fiesta de la Pascua,
Jesús sabía
que le había llegado la hora
de irse de este mundo
para volver con el Padre.
Por eso, habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo,
los amó hasta el final.
Estaban en plena cena
y el Diablo ya había metido
en el corazón de Judas Iscariote,
el hijo de Simón,
la idea de traicionar a Jesús.
Así que Jesús,
sabiendo que el Padre había puesto
todas las cosas en sus manos
y que él había venido de Dios
y volvería con Dios,
se levantó de la mesa,
puso su manto a un lado,
tomó una toalla
y se la ató a la cintura.
Luego echó agua en una palangana
y se puso a lavarles los pies
a los discípulos
y a secárselos con la toalla
que llevaba atada a la cintura”.
“Que no se les angustie el corazón.
Demuestren fe en Dios,
y demuestren fe en mí también.
En la casa de mi Padre
hay muchos lugares donde vivir.
Si no fuera así,
yo se lo habría dicho a ustedes,
ya que me voy
para prepararles un lugar.
Además, cuando me haya ido
y les haya preparado un lugar,
volveré y los recibiré en casa,
a mi lado,
para que donde yo esté
también estén ustedes”.
Queridos hermanos
y todos los que están viendo
este programa,
por favor, hagan todo lo que puedan
por reunirse esta noche
para celebrar
la Conmemoración de la muerte de Cristo.
Aunque en este momento estén inactivos
o incluso hayan dejado
de formar parte de la congregación,
hagan el esfuerzo por asistir.
Así demostrarán que agradecen
lo que Jehová y Jesucristo
han hecho por ustedes.
Que Jehová bendiga a todos
los que están escuchando este programa.
Por favor, no olviden
que los queremos muchísimo.