00:00:01
“Liberación”.00:00:03
00:00:03
¡Qué palabra más bonita!00:00:05
00:00:06
Un diccionario explica que ser liberado00:00:09
00:00:09
es ser rescatado del cautiverio,00:00:11
00:00:11
de la esclavitud, de la opresión00:00:14
00:00:14
o de cualquier cosa que nos ate.00:00:17
00:00:17
Si queremos
que nuestra esperanza esté viva,00:00:20
00:00:20
que nuestra esperanza
sea como “un ancla para el alma”,00:00:25
00:00:25
“segura y firme”,00:00:28
00:00:28
necesitamos tener fe absoluta00:00:31
00:00:31
en que nuestra liberación
está muy cerca.00:00:34
00:00:35
Pero eso es mucho más que ser optimista
o esperar que ocurra lo mejor.00:00:40
00:00:40
Implica visualizar en nuestra mente00:00:45
00:00:45
el momento00:00:46
00:00:46
en el que vamos a ser liberados.00:00:49
00:00:50
Bueno, ¿ser liberados de qué?00:00:52
00:00:52
¿De qué necesitamos ser rescatados?00:00:55
00:00:55
¿De qué te gustaría a ti
que te liberaran?00:00:59
00:00:59
Vamos a hablar de tres cosas.00:01:02
00:01:02
Esta es la primera:00:01:04
00:01:04
las enfermedades crónicas.00:01:06
00:01:06
Artritis, diabetes, asma,00:01:10
00:01:10
cáncer, depresión,00:01:13
00:01:13
esclerosis múltiple, párkinson…,00:01:17
00:01:17
y esta lista sigue y sigue.00:01:20
00:01:20
Algunas de estas enfermedades00:01:22
00:01:22
hacen que nos sintamos
como prisioneros00:01:24
00:01:24
en nuestros propios cuerpos.00:01:27
00:01:27
¿Cómo podemos sobrellevar
una situación así?00:01:31
00:01:31
Claro, todos nos cuidamos,
nos preocupa la salud,00:01:35
00:01:35
y hacemos todo lo que está
en nuestras manos00:01:37
00:01:37
para sentirnos bien.00:01:39
00:01:39
Pero, para mantener nuestra fe fuerte00:01:42
00:01:42
y nuestra esperanza viva,00:01:44
00:01:44
es necesario que usemos bien
nuestra imaginación,00:01:48
00:01:48
que visualicemos en la mente
el día en que Jehová nos rescate,00:01:53
00:01:53
el día en que nos libere
de las enfermedades crónicas.00:01:57
00:01:57
La Biblia contiene un relato
que nos permite imaginarnos00:02:01
00:02:01
cómo será.00:02:02
00:02:02
Está en Marcos, capítulo 5.00:02:05
00:02:06
Vayamos al versículo 25.00:02:09
00:02:09
Seguro que conocen bien este relato:00:02:11
00:02:11
“Ahora bien, había allí una mujer00:02:13
00:02:13
que llevaba 12 años con hemorragias”.00:02:16
00:02:16
Eso es una enfermedad crónica.00:02:19
00:02:19
“Había ido a muchos médicos,00:02:21
00:02:21
que solo la habían hecho sufrir.00:02:23
00:02:23
Se había gastado todo lo que tenía,00:02:25
00:02:25
pero en lugar de mejorar estaba peor00:02:28
00:02:28
[nada de lo que había hecho
le había servido].00:02:31
00:02:32
Como había oído
lo que contaban de Jesús,00:02:35
00:02:35
se metió entre la gente,
se acercó a él por detrás00:02:40
00:02:40
y le tocó el manto, porque decía:00:02:43
00:02:43
‘Con solo tocarle la ropa
me pondré bien’”.00:02:47
00:02:47
¡Cuánta fe!00:02:48
00:02:49
Puede que al leer esto
nos sintamos identificados.00:02:53
00:02:53
Quizás tenemos una enfermedad crónica00:02:55
00:02:55
y llevamos muchos años
yendo a diferentes médicos00:02:59
00:02:59
y probando diferentes tratamientos.00:03:01
00:03:01
Pero, como aquella mujer,00:03:03
00:03:03
tal vez nos sintamos peor
que al principio.00:03:06
00:03:07
A pesar de aquello, la mujer
estaba totalmente convencida,00:03:11
00:03:11
tenía fe absoluta00:03:14
00:03:13
en que sería liberada
de su enfermedad.00:03:16
00:03:16
Y el versículo 29 añade
un detalle interesante.00:03:19
00:03:19
Leámoslo:00:03:21
00:03:22
“Enseguida dejó de sangrar00:03:25
00:03:26
y sintió en su cuerpo
que se había curado00:03:30
00:03:30
de aquella angustiosa enfermedad”.00:03:32
00:03:32
¿Cuál es el punto?00:03:34
00:03:34
Que el momento que esperaba llegó.00:03:37
00:03:37
La Biblia dice que la mujer lo sintió,00:03:41
00:03:41
sintió en su cuerpo que se había curado.00:03:44
00:03:44
Había dejado de sangrar00:03:46
00:03:46
y la enfermedad había desaparecido.00:03:50
00:03:50
Y ahora te pregunto,00:03:51
00:03:51
¿puedes imaginarte el día
en que te sanes,00:03:55
00:03:55
cuando llegue el momento
en que sientas00:03:58
00:03:58
que Jehová por fin te ha sanado?00:04:01
00:04:01
Sí, tienes que pensar
en ese momento concreto,00:04:05
00:04:05
meditar en ese día,00:04:08
00:04:08
tenerlo en tu mente
y sentirlo en tu corazón.00:04:11
00:04:11
Porque, hermanos,
ese momento es real.00:04:15
00:04:15
Esa liberación es real,00:04:18
00:04:18
y no hay ninguna duda
de que se acerca.00:04:22
00:04:23
Veamos el segundo punto:00:04:25
00:04:25
los recuerdos que nos duelen.00:04:28
00:04:29
Es cierto que todos recordamos
momentos felices y alegres;00:04:34
00:04:34
son recuerdos que nos ayudan a aguantar00:04:37
00:04:37
en los momentos difíciles de la vida.00:04:39
00:04:40
Pero hay que reconocer algo:00:04:42
00:04:42
todos recordamos algunos momentos00:04:45
00:04:45
que nos duelen.00:04:46
00:04:47
Solo hay que mirar a nuestro alrededor.00:04:49
00:04:49
Vivimos rodeados de desastres naturales,00:04:51
00:04:51
guerra, delincuencia, violencia
y muchísimos conflictos.00:04:56
00:04:56
Lo vemos en todas partes, donde sea.00:05:00
00:05:00
Y vivir situaciones como estas00:05:03
00:05:03
puede dejarnos recuerdos muy dolorosos.00:05:07
00:05:07
Bueno, quizás en general estamos bien00:05:10
00:05:10
y no nos centramos
en estos malos recuerdos.00:05:13
00:05:14
Pero, a veces,00:05:15
00:05:15
tan solo hace falta que ocurra
algo pequeño en nuestra vida00:05:19
00:05:19
—una imagen, un olor, una acción—,00:05:22
00:05:22
y de repente nos vuelven esos recuerdos.00:05:26
00:05:26
Inundan nuestra mente y corazón00:05:29
00:05:29
y nos quitan la paz.00:05:31
00:05:32
¿Cuál sería la solución?00:05:34
00:05:34
Sería que se nos libere
de estos recuerdos dolorosos,00:05:38
00:05:39
pero no solo por un tiempo.00:05:41
00:05:41
Queremos que estos recuerdos
que nos hacen daño00:05:44
00:05:44
se vayan para siempre
y que no vuelvan nunca más.00:05:48
00:05:48
Por eso la Biblia nos hace una promesa.00:05:50
00:05:50
Leámosla.00:05:51
00:05:51
Está en Isaías 65:17.00:05:57
00:05:57
Dice:00:05:58
00:05:59
“Porque, ¡miren!,00:06:00
00:06:00
voy a crear unos nuevos cielos
y una nueva tierra;00:06:05
00:06:05
y las cosas del pasado
no serán recordadas00:06:09
00:06:10
ni vendrán al corazón”.00:06:12
00:06:12
¡Qué bonito!00:06:13
00:06:13
¿No es maravilloso
que Jehová nos prometa esto?00:06:17
00:06:17
Como hemos leído,00:06:18
00:06:19
Jehová va a sanar nuestra mente
y nuestro corazón00:06:22
00:06:22
para que estos recuerdos
no vuelvan nunca más.00:06:26
00:06:26
¿Puedes verlo?00:06:28
00:06:28
¿Puedes imaginar cuando llegue ese día,00:06:31
00:06:31
cuando esos malos recuerdos
ya no vuelvan a tu mente?00:06:36
00:06:36
¡Qué ganas tenemos
de vivir ese momento!00:06:39
00:06:40
Y ahora el tercer punto:00:06:42
00:06:42
nuestra propia imperfección.00:06:45
00:06:45
En Salmo 51:5 David dijo:00:06:48
00:06:48
“Mira, cuando nací
ya era culpable de error,00:06:51
00:06:51
y en pecado me concibió mi madre”.00:06:54
00:06:54
Bueno, esa es la realidad,
todos somos imperfectos.00:06:58
00:06:58
Cuando nacemos heredamos el pecado,00:07:01
00:07:01
y por eso tendemos
a hacer lo que está mal.00:07:05
00:07:05
El apóstol Pablo describió muy bien
la lucha a la que se enfrentaba00:07:10
00:07:10
en Romanos 7:21-23.00:07:15
00:07:15
Vamos a buscarlo.00:07:17
00:07:17
Leámoslo juntos:00:07:18
00:07:19
“Me doy cuenta de que existe
esta ley en mi caso:00:07:23
00:07:23
cuando deseo hacer lo que es correcto,00:07:25
00:07:25
lo que es malo está conmigo.00:07:28
00:07:28
Al hombre que soy por dentro
de veras le agrada la ley de Dios,00:07:32
00:07:32
pero en mi cuerpo veo otra ley
que lucha contra la ley de mi mente00:07:38
00:07:38
y que me hace prisionero00:07:40
00:07:40
de la ley del pecado
que está en mi cuerpo”.00:07:44
00:07:45
Pablo explicó que hay una guerra
dentro de cada uno de nosotros,00:07:50
00:07:50
una lucha entre nuestro amor a Jehová
y a sus justas normas00:07:55
00:07:55
y la inclinación al pecado
que hemos heredado.00:07:59
00:07:59
Entonces, surge la siguiente pregunta:00:08:02
00:08:03
¿podemos ser liberados
del pecado que hemos heredado00:08:07
00:08:07
y de esa lucha interna?00:08:09
00:08:10
Sí.00:08:11
00:08:11
Cuando disfrutemos
de todas las bendiciones posibles00:08:14
00:08:14
gracias al rescate,00:08:16
00:08:16
nuestra inclinación al pecado
desaparecerá para siempre;00:08:21
00:08:21
ya no habrá que seguir luchando.00:08:24
00:08:24
¿Se imaginan qué alegría,00:08:26
00:08:26
la libertad que sentiremos
los seres humanos en ese momento?00:08:31
00:08:31
No hay palabras para describirlo.00:08:34
00:08:35
“Liberación”.00:08:37
00:08:37
¡Qué idea tan bonita!00:08:39
00:08:38
Pero no solo es algo
en nuestra imaginación;00:08:42
00:08:42
es algo que ocurrirá muy pronto.00:08:45
00:08:45
Y todos vamos a poder vivirlo.00:08:48
00:08:48
Por eso, sigamos meditando en ello.00:08:50
00:08:50
Sigamos pensando en el día
en el que se nos libere00:08:54
00:08:54
de las enfermedades,00:08:55
00:08:55
de los recuerdos que nos hacen daño,00:08:57
00:08:57
de nuestra imperfección00:08:59
00:08:59
y de todas las demás cosas terribles
que vivimos hoy en día.00:09:03
00:09:03
¿De qué te gustaría
que te liberaran a ti?00:09:07
00:09:07
Bueno, sea lo que sea, recuerda:00:09:10
00:09:10
la liberación es una realidad,00:09:13
00:09:13
y la liberación se acerca.00:09:16
Mark Sanderson: Su liberación se acerca (Luc. 21:28)
-
Mark Sanderson: Su liberación se acerca (Luc. 21:28)
“Liberación”.
¡Qué palabra más bonita!
Un diccionario explica que ser liberado
es ser rescatado del cautiverio,
de la esclavitud, de la opresión
o de cualquier cosa que nos ate.
Si queremos
que nuestra esperanza esté viva,
que nuestra esperanza
sea como “un ancla para el alma”,
“segura y firme”,
necesitamos tener fe absoluta
en que nuestra liberación
está muy cerca.
Pero eso es mucho más que ser optimista
o esperar que ocurra lo mejor.
Implica visualizar en nuestra mente
el momento
en el que vamos a ser liberados.
Bueno, ¿ser liberados de qué?
¿De qué necesitamos ser rescatados?
¿De qué te gustaría a ti
que te liberaran?
Vamos a hablar de tres cosas.
Esta es la primera:
las enfermedades crónicas.
Artritis, diabetes, asma,
cáncer, depresión,
esclerosis múltiple, párkinson…,
y esta lista sigue y sigue.
Algunas de estas enfermedades
hacen que nos sintamos
como prisioneros
en nuestros propios cuerpos.
¿Cómo podemos sobrellevar
una situación así?
Claro, todos nos cuidamos,
nos preocupa la salud,
y hacemos todo lo que está
en nuestras manos
para sentirnos bien.
Pero, para mantener nuestra fe fuerte
y nuestra esperanza viva,
es necesario que usemos bien
nuestra imaginación,
que visualicemos en la mente
el día en que Jehová nos rescate,
el día en que nos libere
de las enfermedades crónicas.
La Biblia contiene un relato
que nos permite imaginarnos
cómo será.
Está en Marcos, capítulo 5.
Vayamos al versículo 25.
Seguro que conocen bien este relato:
“Ahora bien, había allí una mujer
que llevaba 12 años con hemorragias”.
Eso es una enfermedad crónica.
“Había ido a muchos médicos,
que solo la habían hecho sufrir.
Se había gastado todo lo que tenía,
pero en lugar de mejorar estaba peor
[nada de lo que había hecho
le había servido].
Como había oído
lo que contaban de Jesús,
se metió entre la gente,
se acercó a él por detrás
y le tocó el manto, porque decía:
‘Con solo tocarle la ropa
me pondré bien’”.
¡Cuánta fe!
Puede que al leer esto
nos sintamos identificados.
Quizás tenemos una enfermedad crónica
y llevamos muchos años
yendo a diferentes médicos
y probando diferentes tratamientos.
Pero, como aquella mujer,
tal vez nos sintamos peor
que al principio.
A pesar de aquello, la mujer
estaba totalmente convencida,
tenía fe absoluta
en que sería liberada
de su enfermedad.
Y el versículo 29 añade
un detalle interesante.
Leámoslo:
“Enseguida dejó de sangrar
y sintió en su cuerpo
que se había curado
de aquella angustiosa enfermedad”.
¿Cuál es el punto?
Que el momento que esperaba llegó.
La Biblia dice que la mujer lo sintió,
sintió en su cuerpo que se había curado.
Había dejado de sangrar
y la enfermedad había desaparecido.
Y ahora te pregunto,
¿puedes imaginarte el día
en que te sanes,
cuando llegue el momento
en que sientas
que Jehová por fin te ha sanado?
Sí, tienes que pensar
en ese momento concreto,
meditar en ese día,
tenerlo en tu mente
y sentirlo en tu corazón.
Porque, hermanos,
ese momento es real.
Esa liberación es real,
y no hay ninguna duda
de que se acerca.
Veamos el segundo punto:
los recuerdos que nos duelen.
Es cierto que todos recordamos
momentos felices y alegres;
son recuerdos que nos ayudan a aguantar
en los momentos difíciles de la vida.
Pero hay que reconocer algo:
todos recordamos algunos momentos
que nos duelen.
Solo hay que mirar a nuestro alrededor.
Vivimos rodeados de desastres naturales,
guerra, delincuencia, violencia
y muchísimos conflictos.
Lo vemos en todas partes, donde sea.
Y vivir situaciones como estas
puede dejarnos recuerdos muy dolorosos.
Bueno, quizás en general estamos bien
y no nos centramos
en estos malos recuerdos.
Pero, a veces,
tan solo hace falta que ocurra
algo pequeño en nuestra vida
—una imagen, un olor, una acción—,
y de repente nos vuelven esos recuerdos.
Inundan nuestra mente y corazón
y nos quitan la paz.
¿Cuál sería la solución?
Sería que se nos libere
de estos recuerdos dolorosos,
pero no solo por un tiempo.
Queremos que estos recuerdos
que nos hacen daño
se vayan para siempre
y que no vuelvan nunca más.
Por eso la Biblia nos hace una promesa.
Leámosla.
Está en Isaías 65:17.
Dice:
“Porque, ¡miren!,
voy a crear unos nuevos cielos
y una nueva tierra;
y las cosas del pasado
no serán recordadas
ni vendrán al corazón”.
¡Qué bonito!
¿No es maravilloso
que Jehová nos prometa esto?
Como hemos leído,
Jehová va a sanar nuestra mente
y nuestro corazón
para que estos recuerdos
no vuelvan nunca más.
¿Puedes verlo?
¿Puedes imaginar cuando llegue ese día,
cuando esos malos recuerdos
ya no vuelvan a tu mente?
¡Qué ganas tenemos
de vivir ese momento!
Y ahora el tercer punto:
nuestra propia imperfección.
En Salmo 51:5 David dijo:
“Mira, cuando nací
ya era culpable de error,
y en pecado me concibió mi madre”.
Bueno, esa es la realidad,
todos somos imperfectos.
Cuando nacemos heredamos el pecado,
y por eso tendemos
a hacer lo que está mal.
El apóstol Pablo describió muy bien
la lucha a la que se enfrentaba
en Romanos 7:21-23.
Vamos a buscarlo.
Leámoslo juntos:
“Me doy cuenta de que existe
esta ley en mi caso:
cuando deseo hacer lo que es correcto,
lo que es malo está conmigo.
Al hombre que soy por dentro
de veras le agrada la ley de Dios,
pero en mi cuerpo veo otra ley
que lucha contra la ley de mi mente
y que me hace prisionero
de la ley del pecado
que está en mi cuerpo”.
Pablo explicó que hay una guerra
dentro de cada uno de nosotros,
una lucha entre nuestro amor a Jehová
y a sus justas normas
y la inclinación al pecado
que hemos heredado.
Entonces, surge la siguiente pregunta:
¿podemos ser liberados
del pecado que hemos heredado
y de esa lucha interna?
Sí.
Cuando disfrutemos
de todas las bendiciones posibles
gracias al rescate,
nuestra inclinación al pecado
desaparecerá para siempre;
ya no habrá que seguir luchando.
¿Se imaginan qué alegría,
la libertad que sentiremos
los seres humanos en ese momento?
No hay palabras para describirlo.
“Liberación”.
¡Qué idea tan bonita!
Pero no solo es algo
en nuestra imaginación;
es algo que ocurrirá muy pronto.
Y todos vamos a poder vivirlo.
Por eso, sigamos meditando en ello.
Sigamos pensando en el día
en el que se nos libere
de las enfermedades,
de los recuerdos que nos hacen daño,
de nuestra imperfección
y de todas las demás cosas terribles
que vivimos hoy en día.
¿De qué te gustaría
que te liberaran a ti?
Bueno, sea lo que sea, recuerda:
la liberación es una realidad,
y la liberación se acerca.
-