00:00:12
Siempre hablábamos sobre apoyar
un lugar con mayor necesidad;00:00:15
00:00:15
pero, como vivíamos en Lima,00:00:17
00:00:17
donde la oportunidad de trabajo es mayor,00:00:20
00:00:20
nos preocupaba en qué nos sostendríamos00:00:23
00:00:23
si nos mudáramos a otro lugar.00:00:25
00:00:25
Cuando Jeremy me comentó00:00:27
00:00:27
que le gustaría que volviéramos
a ser precursores…,00:00:30
00:00:30
bueno, la verdad es que la idea
no me convenció mucho.00:00:34
00:00:34
Ya habíamos sido precursores,
pero habían pasado muchos años.00:00:38
00:00:38
Aparte de tener que atender
a nuestros cinco hijos,00:00:41
00:00:41
el papá de Jeremy
tenía problemas de salud00:00:43
00:00:43
y el mío también estaba enfermo.00:00:45
00:00:45
Empecé el precursorado regular
cuando terminé mis estudios.00:00:49
00:00:49
Pero, más o menos un año después,00:00:52
00:00:52
me enteré de que tenía una enfermedad.00:00:54
00:00:54
Estaba relacionada
con la médula espinal,00:00:56
00:00:56
y desde ese momento00:00:58
00:00:58
vi que ya no podía hacer
las cosas que hacía antes.00:01:01
00:01:01
Tenía muchas ganas de ser precursora
y de hacer más en el ministerio,00:01:05
00:01:05
pero tuve que dejarlo.00:01:06
00:01:06
Me sentía supertriste,
como si estuviera en un túnel;00:01:10
00:01:10
no podía ver la salida.00:01:13
00:01:14
Me acuerdo mucho de Jacob,
de lo que pasó en Génesis 32,00:01:18
00:01:18
cuando luchó con un ángel.00:01:20
00:01:20
No pensaba parar de luchar
hasta que lo bendijera.00:01:23
00:01:23
Ese relato siempre me ha hecho pensar00:01:24
00:01:24
que muchas veces,
para que Jehová nos bendiga,00:01:28
00:01:28
hay que esforzarse mucho,00:01:29
00:01:29
hacer sacrificios
y, sobre todo, orarle.00:01:32
00:01:33
Reflexionar en Salmo 34:8, que dice:00:01:35
00:01:35
“Prueben y vean que Jehová es bueno”,00:01:38
00:01:38
nos ayudó porque nos recordó
que Jehová bendice00:01:42
00:01:42
a quienes deciden dar el paso.00:01:43
00:01:44
Algo que me ayudó mucho00:01:45
00:01:45
fue meditar en el relato
de la viuda pobre00:01:48
00:01:48
durante mi estudio personal.00:01:50
00:01:53
Sentí que Jehová se da cuenta00:01:55
00:01:55
de absolutamente
todos los esfuerzos que hago00:01:58
00:01:58
y que de verdad está contento conmigo.00:02:00
00:02:01
Cuando finalmente
les dijimos a nuestros jefes00:02:03
00:02:03
que íbamos a renunciar,00:02:04
00:02:04
nos ofrecieron duplicarnos
el sueldo a ambos.00:02:07
00:02:07
Pero estábamos decididos a mudarnos
a un lugar con mayor necesidad00:02:11
00:02:11
y estar dispuestos a realizar00:02:12
00:02:12
tareas como barrer las calles
o vender artículos en la plaza00:02:16
00:02:16
con tal de tener más tiempo
para el ministerio.00:02:18
00:02:19
Y en ese lugar descubrimos00:02:21
00:02:21
que las personas amaban tanto
escuchar la Palabra de Dios00:02:24
00:02:24
que logramos conseguir
muchos cursos bíblicos.00:02:27
00:02:27
Para ello era necesario empezar
desde muy temprano en la mañana00:02:30
00:02:30
y pasar tiempo en el ministerio
hasta muy tarde en la noche.00:02:33
00:02:33
Usamos un calendario compartido
en el que cada uno00:02:37
00:02:37
pone todas las cosas
que tiene que hacer.00:02:40
00:02:40
Intentamos organizar nuestras agendas00:02:41
00:02:41
para ayudarnos.00:02:42
00:02:42
Si sabemos que alguien
va a llegar tarde,00:02:44
00:02:44
le dejamos la cena hecha…,00:02:46
00:02:46
y así por el estilo.00:02:47
00:02:47
Me di cuenta de que de alguna manera00:02:49
00:02:49
puedo ser misionera,
misionera en mi corazón.00:02:52
00:02:53
Todos los meses miro mi calendario00:02:55
00:02:55
para ver qué días
puedo predicar con los hermanos00:02:57
00:02:57
por videoconferencia.00:02:59
00:03:00
De vez en cuando,00:03:01
00:03:01
también le mando a mi prima
algún mensajito00:03:04
00:03:04
con ideas animadoras de la Biblia.00:03:06
00:03:08
Y los días que me encuentro mejor
salgo a predicar de casa en casa,00:03:12
00:03:12
y me encanta.00:03:13
00:03:14
Después de un año de habernos mudado,00:03:16
00:03:16
nos quedamos sin dinero.00:03:17
00:03:17
Recuerdo esa mañana…00:03:18
00:03:18
Oramos a Jehová00:03:20
00:03:20
para seguir poniendo
el Reino en primer lugar,00:03:22
00:03:22
y luego salimos a predicar.00:03:23
00:03:23
Y en la última casa del territorio00:03:26
00:03:26
una señora nos regaló
un saco lleno de vegetales.00:03:30
00:03:30
Y, al salir de su casa,00:03:31
00:03:31
otra vecina nos regaló
una canasta repleta de abarrotes.00:03:35
00:03:35
¿Y recuerdas lo que me dijiste?00:03:36
00:03:36
“¡Guau!00:03:37
00:03:37
Jehová nos está haciendo el mercado,
¡pero solo le faltó la carne!”.00:03:40
00:03:41
Pero, al llegar a casa,00:03:42
00:03:42
la hija de una hermana
nos entregó una bolsa llena de carne.00:03:47
00:03:47
Lloramos de emoción.00:03:49
00:03:49
Y al mirar atrás comprobamos
las palabras de Salmo 34:8:00:03:53
00:03:53
hemos probado y visto
“que Jehová es bueno”.00:03:56
00:03:58
Así que ahora somos precursores
junto a nuestros tres hijos mayores.00:04:02
00:04:02
Y nuestras dos hijas menores00:04:04
00:04:04
quieren empezar el precursorado
cuando terminen sus estudios.00:04:07
00:04:08
Todos nos sentimos muy unidos
sirviendo a Jehová,00:04:11
00:04:11
y esa es la bendición más grande
que hemos recibido, de verdad.00:04:15
00:04:15
He visto que cuando me esfuerzo
por hacer más en la predicación00:04:18
00:04:18
no me centro tanto en mí misma.00:04:20
00:04:22
Y ahora estoy muy contenta00:04:23
00:04:23
porque estoy estudiando la Biblia
con una chica.00:04:26
00:04:26
Normalmente estudiamos por internet,00:04:28
00:04:28
pero una vez al mes
ella viene a mi casa,00:04:31
00:04:31
y disfrutamos mucho
de estudiar en persona.00:04:33
00:04:33
Ya empezó a comentar
en las reuniones.00:04:36
00:04:36
Está progresando muchísimo,00:04:38
00:04:38
y veo que está haciendo
muchos cambios en su vida.00:04:41
00:04:41
Ha sido una sorpresa muy bonita para mí.00:04:43
00:04:44
Hay momentos en nuestra vida
en los que te podría parecer00:04:47
00:04:47
que es casi imposible hacer más
en el servicio a Jehová.00:04:49
00:04:50
Pero muchas veces el obstáculo
solo está en nuestra mente.00:04:53
00:04:53
Si lo intentamos,00:04:54
00:04:54
Jehová nos dará las fuerzas
para conseguirlo.00:04:57
Disfruta del ministerio: Esforzarse por hacer más
-
Disfruta del ministerio: Esforzarse por hacer más
Siempre hablábamos sobre apoyar
un lugar con mayor necesidad;
pero, como vivíamos en Lima,
donde la oportunidad de trabajo es mayor,
nos preocupaba en qué nos sostendríamos
si nos mudáramos a otro lugar.
Cuando Jeremy me comentó
que le gustaría que volviéramos
a ser precursores…,
bueno, la verdad es que la idea
no me convenció mucho.
Ya habíamos sido precursores,
pero habían pasado muchos años.
Aparte de tener que atender
a nuestros cinco hijos,
el papá de Jeremy
tenía problemas de salud
y el mío también estaba enfermo.
Empecé el precursorado regular
cuando terminé mis estudios.
Pero, más o menos un año después,
me enteré de que tenía una enfermedad.
Estaba relacionada
con la médula espinal,
y desde ese momento
vi que ya no podía hacer
las cosas que hacía antes.
Tenía muchas ganas de ser precursora
y de hacer más en el ministerio,
pero tuve que dejarlo.
Me sentía supertriste,
como si estuviera en un túnel;
no podía ver la salida.
Me acuerdo mucho de Jacob,
de lo que pasó en Génesis 32,
cuando luchó con un ángel.
No pensaba parar de luchar
hasta que lo bendijera.
Ese relato siempre me ha hecho pensar
que muchas veces,
para que Jehová nos bendiga,
hay que esforzarse mucho,
hacer sacrificios
y, sobre todo, orarle.
Reflexionar en Salmo 34:8, que dice:
“Prueben y vean que Jehová es bueno”,
nos ayudó porque nos recordó
que Jehová bendice
a quienes deciden dar el paso.
Algo que me ayudó mucho
fue meditar en el relato
de la viuda pobre
durante mi estudio personal.
Sentí que Jehová se da cuenta
de absolutamente
todos los esfuerzos que hago
y que de verdad está contento conmigo.
Cuando finalmente
les dijimos a nuestros jefes
que íbamos a renunciar,
nos ofrecieron duplicarnos
el sueldo a ambos.
Pero estábamos decididos a mudarnos
a un lugar con mayor necesidad
y estar dispuestos a realizar
tareas como barrer las calles
o vender artículos en la plaza
con tal de tener más tiempo
para el ministerio.
Y en ese lugar descubrimos
que las personas amaban tanto
escuchar la Palabra de Dios
que logramos conseguir
muchos cursos bíblicos.
Para ello era necesario empezar
desde muy temprano en la mañana
y pasar tiempo en el ministerio
hasta muy tarde en la noche.
Usamos un calendario compartido
en el que cada uno
pone todas las cosas
que tiene que hacer.
Intentamos organizar nuestras agendas
para ayudarnos.
Si sabemos que alguien
va a llegar tarde,
le dejamos la cena hecha…,
y así por el estilo.
Me di cuenta de que de alguna manera
puedo ser misionera,
misionera en mi corazón.
Todos los meses miro mi calendario
para ver qué días
puedo predicar con los hermanos
por videoconferencia.
De vez en cuando,
también le mando a mi prima
algún mensajito
con ideas animadoras de la Biblia.
Y los días que me encuentro mejor
salgo a predicar de casa en casa,
y me encanta.
Después de un año de habernos mudado,
nos quedamos sin dinero.
Recuerdo esa mañana…
Oramos a Jehová
para seguir poniendo
el Reino en primer lugar,
y luego salimos a predicar.
Y en la última casa del territorio
una señora nos regaló
un saco lleno de vegetales.
Y, al salir de su casa,
otra vecina nos regaló
una canasta repleta de abarrotes.
¿Y recuerdas lo que me dijiste?
“¡Guau!
Jehová nos está haciendo el mercado,
¡pero solo le faltó la carne!”.
Pero, al llegar a casa,
la hija de una hermana
nos entregó una bolsa llena de carne.
Lloramos de emoción.
Y al mirar atrás comprobamos
las palabras de Salmo 34:8:
hemos probado y visto
“que Jehová es bueno”.
Así que ahora somos precursores
junto a nuestros tres hijos mayores.
Y nuestras dos hijas menores
quieren empezar el precursorado
cuando terminen sus estudios.
Todos nos sentimos muy unidos
sirviendo a Jehová,
y esa es la bendición más grande
que hemos recibido, de verdad.
He visto que cuando me esfuerzo
por hacer más en la predicación
no me centro tanto en mí misma.
Y ahora estoy muy contenta
porque estoy estudiando la Biblia
con una chica.
Normalmente estudiamos por internet,
pero una vez al mes
ella viene a mi casa,
y disfrutamos mucho
de estudiar en persona.
Ya empezó a comentar
en las reuniones.
Está progresando muchísimo,
y veo que está haciendo
muchos cambios en su vida.
Ha sido una sorpresa muy bonita para mí.
Hay momentos en nuestra vida
en los que te podría parecer
que es casi imposible hacer más
en el servicio a Jehová.
Pero muchas veces el obstáculo
solo está en nuestra mente.
Si lo intentamos,
Jehová nos dará las fuerzas
para conseguirlo.
-