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Christopher Mavor: Esperemos con paciencia el día de Jehová (Mat. 24:13)

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Hoy vivimos en tiempos muy difíciles.
Todos los días enfrentamos retos,
incluso nuestra fe
se ve puesta a prueba.
A veces también podemos sentir
que la vida pasa tan rápido
que no tenemos tiempo para nada,
ni siquiera para lo más importante.
Esto puede hacer
que nos sintamos ansiosos, ¿verdad?
Y, si no tenemos cuidado,
podríamos impacientarnos
porque Jehová todavía
no ha traído el fin de este sistema
y no ha traído el nuevo mundo.
Y tal vez nos preguntamos:
“¿Por qué será que el día de Jehová
se demora tanto?”.
La verdad es que ser impacientes
puede ser muy peligroso,
y la Biblia nos explica por qué.
Veámoslo juntos.
Busquemos en el libro de Proverbios,
capítulo 14, en el versículo 29.
Proverbios 14:29 dice:
“El que es paciente
tiene mucho discernimiento,
pero el impaciente
exhibe su tontedad”.
En la Biblia hay ejemplos de personas
que sufrieron terribles consecuencias
por su impaciencia.
Pensemos, por ejemplo, en Adán y Eva.
Ellos se precipitaron,
tomaron una decisión
sin consultarlo primero con Jehová,
y ya sabemos cuáles fueron
los resultados.
O recordemos, por ejemplo, al rey Saúl.
Él también fue impaciente
y no esperó a Samuel
para adorar a Jehová
como había que hacerlo.
Ser impaciente lo llevó a desobedecer,
y por eso dejó de ser rey.
O pensemos en lo que les ocurrió
a los israelitas:
ellos fueron impacientes
con Moisés y con Jehová,
y debido a eso perdieron su oportunidad
de entrar en la Tierra Prometida.
Así que, como vemos,
si no nos esforzamos por ser pacientes,
podemos terminar sufriendo
terribles consecuencias.
¿Entonces qué podemos hacer
para no impacientarnos?
¿Cómo podemos controlar
esos sentimientos?
En la Biblia hay un principio
que nos puede ayudar mucho.
Busquemos juntos lo que dice
el libro de Proverbios, capítulo 16.
Leamos el versículo 20:
“El que es perspicaz
al tratar un asunto
tendrá éxito
y el que confía en Jehová es feliz”.
Entonces, debemos detenernos
y ser perspicaces.
Debemos esforzarnos
por pensar como Jehová,
por entender cómo ve él las cosas.
Eso nos ayudará
a seguir siendo pacientes
mientras esperamos
a que llegue el nuevo mundo.
Y, hablando de eso,
aquí hay un punto clave
que nos ayuda a entender
la forma de pensar de Jehová.
En 2 Pedro 3:12
dice que debemos esperar
y estar “muy pendientes
de la presencia del día de Jehová”.
¿Se fijaron en cuál es el punto?
Es el día de Jehová, no el nuestro.
Y tenemos muchas ganas
de que ese día llegue pronto
porque sabemos
las bendiciones que traerá.
Vamos a dejar de sufrir
por culpa del pecado y de la muerte.
Va a ser maravilloso
ver la Tierra convertida en un paraíso
en el que podamos vivir para siempre.
Realmente anhelamos
que llegue ese día.
Y llegará.
Estamos totalmente seguros
de que será así.
Es un hecho que ese día llegará.
¿Por qué?
Aquí hay otro punto importante,
algo en lo que podemos meditar.
Veamos lo que dice 1 Timoteo 1:17.
En ese versículo se identifica a Jehová
como el “Rey de la eternidad”.
Esto significa que Jehová
ha existido desde siempre,
había vivido eternamente
antes de crear a Jesús,
y también existirá para siempre.
Por eso, él es el único
que puede establecer
un propósito eterno,
un propósito que nadie pueda cambiar.
Y nada puede evitar que lo cumpla.
Como él es el “Rey de la eternidad”,
cumplirá su promesa;
es algo seguro.
Hechos 17:31
dice que Jehová
“ha fijado un día
en el que se propone juzgar
a la tierra habitada”.
Así que Jehová tiene fijado
un momento exacto
en el que traerá su día
y cumplirá su propósito.
Jehová no tiene fechas aproximadas
para hacer las cosas;
él ha fijado tiempos exactos
para hacerlas.
Cuando Jehová fija una fecha,
nada puede hacer que cambie,
ni las circunstancias
ni los problemas que haya en el mundo.
Nada puede impedir
que Jehová cumpla su propósito
y que su día llegue a tiempo.
Porque él es el “Rey de la eternidad”,
él creó el tiempo
y estableció que se moviera
en cierta dirección, hacia adelante,
y a determinada velocidad.
Él lo tiene bajo control.
Pero, claro, el problema es que,
como somos imperfectos,
nos cuesta esperar
a que llegue su día.
Estamos sufriendo
por culpa del pecado y la muerte
y por todos los problemas que producen.
Y por eso es natural
que nos sintamos ansiosos
y queramos que ese día llegue pronto,
para dejar de sufrir.
Estamos cansados de los problemas
que vivimos hoy en día.
Pero no perdamos de vista
que estos problemas son temporales.
Entonces, ¿cuál es la realidad
de la situación?
Bueno, Jehová nos lo explica
en su Palabra.
Habacuc 2:3
dice que el día de Jehová
“avanza rápidamente”
hacia su cumplimiento.
Sofonías 1:14 también dice
que “¡el gran día de Jehová está cerca!”
y que “se aproxima rápidamente”.
Y recordemos lo que dijo Jesús
en Apocalipsis 22:20:
“Sí, vengo pronto”.
Estos versículos
nos ayudan a entender
la forma en la que Jehová ve el tiempo
y cuánto falta para que llegue su día,
ese día que anhelamos.
El día de Jehová avanza rápidamente
hacia su cumplimiento.
Esa es la realidad
en la que debemos enfocarnos.
Tener esto presente
nos ayuda a ajustar
nuestros pensamientos
y nuestras emociones
para que podamos estar
sincronizados con Jehová
y con su forma de ver el tiempo.
Para entender este punto,
podemos pensar en los astronautas
que viven en la Estación Espacial
Internacional.
Ellos orbitan
—o dan una vuelta
alrededor de la Tierra—
cada 90 minutos.
Así que, en un periodo de 24 horas,
viven 16 amaneceres
y 16 atardeceres.
¿Y cómo logran
llevar la cuenta del tiempo?
¿Qué hacen para no confundirse
o ponerse ansiosos?
¿Cómo saben qué hora es en la Tierra?
Porque necesitan comunicarse
con sus familias
y con sus compañeros de trabajo.
¿Cómo logran organizar sus vidas?
Ellos tienen relojes,
ahí en la estación,
que les ayudan a saber la hora real.
Así, no importa cuántas vueltas
den alrededor de la Tierra,
ellos saben
qué hora es para sus familias
y para sus compañeros
que están trabajando aquí abajo.
Y, para nosotros,
¿qué hora es realmente?
¿En qué momento
de la historia estamos?
Jehová es el que nos marca la hora real.
Él nos ha dado mucha información
para que sepamos
en qué momento estamos
en la línea del tiempo.
Así podemos mantenernos al paso
con el cumplimiento de su propósito
y nos damos cuenta
de que su día está muy cerca.
Eso nos ayudará
a seguir siendo pacientes
y a no ponernos ansiosos.
Y, mientras tanto,
Jehová nos mantiene “muy ocupados
en la obra del Señor”,
tanto así que nos cuesta
ir a su ritmo, ¿verdad?
Hoy, más que nunca,
hay muchísimo que hacer
en la organización de Jehová,
muchísimas actividades.
Estamos viendo el cumplimiento
de Isaías 60:22, donde dice:
“El pequeño llegará a ser mil”.
Y Jehová está acelerando la obra;
no hay duda de eso.
Por eso, hermanos,
es muy necesario que hoy en día
nos mantengamos cerca
de nuestra organización.
Así tendremos sincronizado
nuestro reloj con el de Jehová
y estaremos al día
con cualquier ajuste,
con cualquier aclaración de creencias
que recibamos
del “esclavo fiel y prudente”.
En estos últimos días,
Jehová nos está dando el alimento
y la luz espiritual que necesitamos
para seguir avanzando
y saber lo que tenemos que hacer ahora
para cooperar con su propósito.
¿Y qué hay del futuro?
¿Deberíamos preocuparnos
por cómo van a ocurrir
exactamente las cosas
o por cómo vamos a sobrevivir
a la gran tribulación?
Bueno, hay un principio
que puede ayudarnos mucho.
Veamos lo que Jesús
les dijo a sus discípulos
aquí en Juan 16:12.
Les dijo:
“Todavía tengo muchas cosas
que decirles,
pero ahora sería demasiado
para ustedes”.
Así que Jehová nos está dando
lo que necesitamos ahora
para que cooperemos con él.
Y no deberíamos preocuparnos
por el futuro, por lo que podría pasar.
Jehová nos va a ayudar
a entender las cosas
en el momento en que lo necesitemos.
De hecho, así fue
con los discípulos de Jesús.
Cuando él subió al cielo,
les envió al ayudante,
el espíritu santo,
y entonces entendieron todas las cosas.
También entendieron
lo que tenían que hacer para sobrevivir
a la destrucción de Jerusalén.
En aquel momento
recibieron instrucciones claras.
Así, en todo momento,
pudieron cooperar con Jehová
y con la manera en que estaba
cumpliendo su propósito.
Y hoy ocurre lo mismo con nosotros.
Por medio de su organización
dirigida por espíritu santo,
Jehová nos ayuda a saber
en qué momento de la historia estamos
para que podamos
mantenernos al paso
con el cumplimiento de su propósito.
Así podremos controlar
nuestras emociones,
mantendremos la calma
y seremos pacientes,
porque estamos seguros
de que el día de Jehová vendrá
y que él nos dará lo que ha prometido:
la vida de verdad.