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Con tantos asuntos que atender00:00:03
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—no solo el ministerio,
sino el trabajo, la familia00:00:08
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y, algunas veces,
los problemas de salud—,00:00:12
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podríamos perder el sentido de logro.00:00:15
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Tal vez ni siquiera nos demos cuenta
porque la tecnología nos hace creer00:00:20
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que estamos logrando muchas cosas.00:00:22
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Pero ¿en qué se nos va realmente el día?00:00:25
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Veamos este video de un minuto.00:00:28
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Fíjense en lo que se ha convertido
la vida de este joven00:00:32
00:00:32
y traten de identificar el problema.00:00:34
00:01:50
¿Qué opinan de la vida
que lleva este hermano?00:01:53
00:01:54
Siempre está ocupado
y tiene muchísimas cosas que hacer.00:01:58
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Pero la tecnología y el entretenimiento00:02:01
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han secuestrado su atención.00:02:03
00:02:03
¿Alguna vez se ha puesto
a ver su teléfono00:02:06
00:02:06
mientras alguien le está hablando
o preguntando algo?00:02:10
00:02:10
Como usted no estaba prestando
ninguna atención a lo que le decían,00:02:14
00:02:14
no supo qué responder.00:02:15
00:02:15
Esa situación
pudiera ser muy bochornosa,00:02:19
00:02:19
¿no es cierto?00:02:20
00:02:20
Pensemos ahora
que es Jehová quien quiere hablarnos.00:02:25
00:02:26
Aunque no estemos
haciendo nada malo,00:02:29
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podríamos estar
tan inmersos en la rutina diaria00:02:32
00:02:32
que no prestemos atención00:02:34
00:02:34
a las animadoras palabras
de nuestro Padre.00:02:37
¿En qué se le va el tiempo?
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¿En qué se le va el tiempo?
Con tantos asuntos que atender
—no solo el ministerio,
sino el trabajo, la familia
y, algunas veces,
los problemas de salud—,
podríamos perder el sentido de logro.
Tal vez ni siquiera nos demos cuenta
porque la tecnología nos hace creer
que estamos logrando muchas cosas.
Pero ¿en qué se nos va realmente el día?
Veamos este video de un minuto.
Fíjense en lo que se ha convertido
la vida de este joven
y traten de identificar el problema.
¿Qué opinan de la vida
que lleva este hermano?
Siempre está <i>ocupado</i>
y tiene <i>muchísimas</i> cosas que hacer.
Pero la tecnología y el entretenimiento
han secuestrado su atención.
¿Alguna vez se ha puesto
a ver su teléfono
mientras alguien le está hablando
o preguntando algo?
Como usted no estaba prestando
ninguna atención a lo que le decían,
no supo qué responder.
Esa situación
pudiera ser muy bochornosa,
¿no es cierto?
Pensemos ahora
que es Jehová quien quiere hablarnos.
Aunque no estemos
haciendo nada malo,
podríamos estar
tan inmersos en la rutina diaria
que no prestemos atención
a las animadoras palabras
de nuestro Padre.
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